Afirmación tan estupida como cierta:
“Si todo cambiara, todo sería diferente”
lunes, noviembre 27, 2006
...
¿Qué paradójico no? Tal vez sea algo lógico, pero acabo de reparar en ello.
Resulta que el planeta se está llendo a la puta mierda por culpa de sí mismo.
El petroleo provoca guerras y millones de muertos. Los combustibles derivados del mismo contaminan el aire, mueven la economía mundial y la maquinaria industrial que por otro lado también destruye el planeta. Los plásticos resultan ser la mayor parte del volumen de basura que se produce diariamente en el mundo entero, destruyendo también la tierra y los mares, etc, etc.
¿Y qué es el petroleo?
Un recurso natural producto de la descomposición de materia orgánica.
Creo que todo esto estaba planeado. El planeta nos la ha jugado.
Resulta que el planeta se está llendo a la puta mierda por culpa de sí mismo.
El petroleo provoca guerras y millones de muertos. Los combustibles derivados del mismo contaminan el aire, mueven la economía mundial y la maquinaria industrial que por otro lado también destruye el planeta. Los plásticos resultan ser la mayor parte del volumen de basura que se produce diariamente en el mundo entero, destruyendo también la tierra y los mares, etc, etc.
¿Y qué es el petroleo?
Un recurso natural producto de la descomposición de materia orgánica.
Creo que todo esto estaba planeado. El planeta nos la ha jugado.
domingo, octubre 22, 2006
Crónicas de viaje 21
Desde Toulouse fuimos en autobus hasta Andorra. No saben lo angustioso que resulta ir en una especie de micro que va a mil, subiendo a las montañas por rutas angostísimas y llenas de curvas sumamente pronunciadas y mirar hacia abajo para darse cuenta de que estás a cientos de metros de altura y que si el conductor se equivoca por menos que sea en el cálculo, no te salvás. Pero bueno. Llegamos sano y salvos y con un poco de dolor de oido. A Andorra llegamos después de las 10 de la noche y hacía un frío de cagarse. La peor parte es que teníamos que subir unos 7 kilómetros más para llegar a nuestro hotel y que el transporte público funcionaba hasta las 7 de la tarde o algo así. Empezamos a caminar haciendo dedo y por suerte un chico que iba cerca de donde teníamos que ir nosotros nos alcanzó.
EL hotel estaba bien. La dueña era conocida de Diego de una temporada de invierno en la que había trabajado en Andorra y no tuvo problema en albergarnos y hacernos precio por la habitación. A esa hora estaba todo desierto salvo por un bar que quedaba ahi cerca, donde había un par de clientes y los 5 o 6 argentinos que trabajaban ahí viendo un partido de River. Comimos algo y nos fuios a dormir.
Al otro día nos abrigamos bien y salimos a recorrer el lugar. Bajamos nuevamente hasta Andorra a recorrer la city que se caracteriza por estar llena de comercios, tanto de ropa de grandes marcas, como de tecnología. Lo que pasa es que Andorra es como una gran zona franca en la que no hay impuestos y durante la temporada todos los turistas gastan fortunas comprando de todo. En realidad no está tan barato como debería estar sin tener impuestos, pero con poner todo unos euros más barato que en el resto de los paises alcanza paa que la gete compren y de paso las tiendas ganan más que las de cualquier otra parte.
EL lugar: Andorra está bien, aunque me hubiera gustado verla con nieve. Al parece cambia totalmente cuando el paisaje es totalmente blanco. De todas formas es un lugar bonito. En medio de una montaña, rodeado de muchas otras que en esta epoca están totalmente verdes y rebosantes de vegetación. En la villa es todo bastante nuevo y moderno y se está construyendo constantemente, pero más hacia arriba las construcciones son más antiguas y pintorezcas. Hay un rio de agua pura y transparente que baja desde la montaña y que pasa por el costado del hotel donde nos quedabamos, que en primavera llega casi a desbordarse por lo que en algunas partes tuvieron que hacerle paredes altas a los costados.
En resumen es un lugar muy bonito que durante el invierno se transforma y se llena de turistas que viene a hacer deportes de invierno y a dejar su dinero.
A saber si vienen a Andorra. O tienen auto, o se manejan a dedo. El transporte público es poco y después de cierta hora no pasa más y a eso se le suma que en invierno cuando nieva mucho directamente no salen. Pueden aprovechar para comprar tecnología un poco más barata que en el resto de Europa.
EL hotel estaba bien. La dueña era conocida de Diego de una temporada de invierno en la que había trabajado en Andorra y no tuvo problema en albergarnos y hacernos precio por la habitación. A esa hora estaba todo desierto salvo por un bar que quedaba ahi cerca, donde había un par de clientes y los 5 o 6 argentinos que trabajaban ahí viendo un partido de River. Comimos algo y nos fuios a dormir.
Al otro día nos abrigamos bien y salimos a recorrer el lugar. Bajamos nuevamente hasta Andorra a recorrer la city que se caracteriza por estar llena de comercios, tanto de ropa de grandes marcas, como de tecnología. Lo que pasa es que Andorra es como una gran zona franca en la que no hay impuestos y durante la temporada todos los turistas gastan fortunas comprando de todo. En realidad no está tan barato como debería estar sin tener impuestos, pero con poner todo unos euros más barato que en el resto de los paises alcanza paa que la gete compren y de paso las tiendas ganan más que las de cualquier otra parte.
EL lugar: Andorra está bien, aunque me hubiera gustado verla con nieve. Al parece cambia totalmente cuando el paisaje es totalmente blanco. De todas formas es un lugar bonito. En medio de una montaña, rodeado de muchas otras que en esta epoca están totalmente verdes y rebosantes de vegetación. En la villa es todo bastante nuevo y moderno y se está construyendo constantemente, pero más hacia arriba las construcciones son más antiguas y pintorezcas. Hay un rio de agua pura y transparente que baja desde la montaña y que pasa por el costado del hotel donde nos quedabamos, que en primavera llega casi a desbordarse por lo que en algunas partes tuvieron que hacerle paredes altas a los costados.
En resumen es un lugar muy bonito que durante el invierno se transforma y se llena de turistas que viene a hacer deportes de invierno y a dejar su dinero.
A saber si vienen a Andorra. O tienen auto, o se manejan a dedo. El transporte público es poco y después de cierta hora no pasa más y a eso se le suma que en invierno cuando nieva mucho directamente no salen. Pueden aprovechar para comprar tecnología un poco más barata que en el resto de Europa.
Crónicas de viaje 20
Llegamos a Toulouse. Nos decidimos a visitar esta pequeña ciudad francesa porque algunas personas en Nice y en otras partes nos dijeron que estaba buena. En realidad está bastante bien como para descansar, pero no hay mucha cosa para ver. Nos hospedamos en un hotel que quedaba en una zona de inmigrantes, cerca de la estación de tren. Estaba bastante bien. Al menos era limpio y no nos molestó tener que compartir una cama de dos plazas. El cotraste entre Toulouse y Nice es bastante grande, aunque no la pasamos mal. La mejor parte fue la recorrida por unas callecitas donde se nucleaban varias tiendas de diseñadores jovenes. En una de ellas se dedicaban a hacer remeras con los motivos que el cliente quisiera. Por supuesto que tenían catalogos con un montón de cosas, pero basocamente podías combinar lo que quisieras y escribir lo que quisieras. Estaba bastante bien y la pareja que se encontraba al frente de la tienda resultó ser muy simpatica.
Por otro lado, hay un gran rio que atravieza la ciudad, aunque las aguas en este no son cristalinas y pueden presumir de tener el metro más nuevo que hemos visto hasta ahora (aunque sea una sola linea puesto que la ciudad es pequeña).
A saber si vienen a Touolouse: en realidad no hay mucho para saber, así que si están en la duda entre visitar esta ciudad u otra, no pierdan el tiempo y visiten la otra.
Por otro lado, hay un gran rio que atravieza la ciudad, aunque las aguas en este no son cristalinas y pueden presumir de tener el metro más nuevo que hemos visto hasta ahora (aunque sea una sola linea puesto que la ciudad es pequeña).
A saber si vienen a Touolouse: en realidad no hay mucho para saber, así que si están en la duda entre visitar esta ciudad u otra, no pierdan el tiempo y visiten la otra.
sábado, octubre 21, 2006
Crónicas de viaje 19
Para llegar a Nice tuvimos que hacer una escala en Genova. De ahí tomamos otro tren a Vintimiglia, en la frontera entre Italia y Francia, y de ahí otro más hasta nuestro destino final. En total, entre trenes y esperas, unas 18 horas de viaje.
El recorrido desde Vintimiglia hasta Nice es increible. El tren va por la costa pasando por cada una de las playas y atravesando montañas durante unas 4 horas.
Nice es una ciudad pequeña en la costa francesa, con grandes playas que en lugar de arena tienen cantos rodados, y un aspecto bastante cuidado. Tiene un centro donde se nuclean todas las tiendas y los shoppings y un mirador en una colina a un costado de la ciudad, al que se accede mediante unas escaleras interminables y donde se tienen un vista hermosa de toda la ciudad y la costa.
El hostel estaba bastante bien, salvo por uno de los chicos que trabajaba en recepción que, al igual que muchos de los franceses con los que nos cruzamos, era un cara cagada. Al llegar nos encontramos con una chica argentina que estaba viajando sola y salimos juntos a recorrer la ciudad.
Al día siguiente aprovechamos el buen tiempo y fuikmos a pasar el día a Monaco (a una hora de tren desde Nice). Monaco es un lugar increible. es una lugar que está casi en su totalidad construido en los acantilados, salvo por el puerto logicamente. Está construyendose constantemente por lo que nos contaron. Además, es un lugar de una limpieza extrema. No se ve un sólo papel en la calle y se ven a los equipos de limpieza que hasta sacan los pastitos que crecen entre las rocas de los acantilados a los costados de las calles. Es realmente increible. Subimos a un lugar donde está el palacio de Albertito y desde donde se ve todo el puerto, hicimos (aunque caminando) el circuito de fórmula uno, y nos tomamos una cervecita en el puerto. La verdad que se puede decir que Monaco es como otro mundo. De hecho, hay desfibriladores portatiles en muchas de las esquinas y teléfonos públicos gratis para llamar taxis ¿estraño no? sobre todo los de los desfibriladores. Se ve que de tanto subir cuestas a más de un tirista le da algo.
Esa tarde volvimos a Nice a recorre lo que nos quedaba de la ciudad y a pasar el resto del día en la playa haciendo zapitos con las piedras-arena.
Al otro día salimos para Toulouse.
El recorrido desde Vintimiglia hasta Nice es increible. El tren va por la costa pasando por cada una de las playas y atravesando montañas durante unas 4 horas.
Nice es una ciudad pequeña en la costa francesa, con grandes playas que en lugar de arena tienen cantos rodados, y un aspecto bastante cuidado. Tiene un centro donde se nuclean todas las tiendas y los shoppings y un mirador en una colina a un costado de la ciudad, al que se accede mediante unas escaleras interminables y donde se tienen un vista hermosa de toda la ciudad y la costa.
El hostel estaba bastante bien, salvo por uno de los chicos que trabajaba en recepción que, al igual que muchos de los franceses con los que nos cruzamos, era un cara cagada. Al llegar nos encontramos con una chica argentina que estaba viajando sola y salimos juntos a recorrer la ciudad.
Al día siguiente aprovechamos el buen tiempo y fuikmos a pasar el día a Monaco (a una hora de tren desde Nice). Monaco es un lugar increible. es una lugar que está casi en su totalidad construido en los acantilados, salvo por el puerto logicamente. Está construyendose constantemente por lo que nos contaron. Además, es un lugar de una limpieza extrema. No se ve un sólo papel en la calle y se ven a los equipos de limpieza que hasta sacan los pastitos que crecen entre las rocas de los acantilados a los costados de las calles. Es realmente increible. Subimos a un lugar donde está el palacio de Albertito y desde donde se ve todo el puerto, hicimos (aunque caminando) el circuito de fórmula uno, y nos tomamos una cervecita en el puerto. La verdad que se puede decir que Monaco es como otro mundo. De hecho, hay desfibriladores portatiles en muchas de las esquinas y teléfonos públicos gratis para llamar taxis ¿estraño no? sobre todo los de los desfibriladores. Se ve que de tanto subir cuestas a más de un tirista le da algo.
Esa tarde volvimos a Nice a recorre lo que nos quedaba de la ciudad y a pasar el resto del día en la playa haciendo zapitos con las piedras-arena.
Al otro día salimos para Toulouse.
Crónicas de viaje 18
Llegamos a Napoli y depués del mediodía y nos tomamos el metro hasta una zona llamada Merguellina, (la chica de la pensión de Roma nos había dicho como llegar "línea 2, 4 paradas") en donde se encontraba el hostel. Llegamos al lugar y un veterano de ua farmacia nos indicó como llegar al albergue, que quedaba casi en la cima de una pequeña colina.
Merguellina está en la parte este de Napoli si lo miramos desde el mar, y tienen un puertito deportivo al estilo de el del Buceo en Mvd. En una parte mucho más tranquila de la cidad si se la compara con el centro.
En Napoli no hay demasiado para ver, salvo por una buena caminata por la rambla y otra por el centro que es una mezcla de Paso Molino y la Unión pero a gran escala. Como en el resto de Italia, el tránsito es un caos: bocinas sonado por todos lados, las motos que se atraviezan, etc. Los lugares con algún interés histórico están todos grafiteados y rodeados de mugre.
El segundo día en Napoli fue sin duda el mejor. Nos tomamos el tren circunvesubiano, pasamos por Pompella y luego seguimos a Sorrento.
De Pompella no tengo mucho para decir porque la verdad es que lo vimos sólo desde afuera, a pesar de que rodeamos todo el lugar buscando como colarnos. Lo que sí estuvo bueno fue Sorrento. Se trata de un pueblo sobre el mar, con unos acantilados increibles, un pequeño puerto y unas callesitas repletas de mercadillos. Además, por supuesto, de lo hoteles de 4 y cinco estrellas. La verdad es que se trata de un muy lindo lugar donde se podría pasar tranquilamente unos días descansando, haciendo un poco de playa o leyendo un libro en alguno de los cafés peridos por ahí.
La vuelta a Napoli la hicimos en ferri. Está muy bueno si se quiere tener una vista más amplia de toda la costa y de cada una de las calas de camino a Napoli.
A saber si vienen a Napoli: Lo más pintorezco son las callecitas angostas con construcciones antiguas a los costados con un estilo conventillo, con las cuerdas de ropa que van de un lado a otro con las sábanas y todo tipo de prendas colgadas. Lindo si se quiere hacer un buena foto representativa de la ciudad. Al igual que en Roma hay que recorrer para conseguir buenos precios. El mejor lugar y en el que encontramos más movimiento, fue una especie de kiosco en una placia de Merguellina, que vendía cualquier tipo de bebida por dos mangos, y donde se juntaba un montón de gente. Por último, y quizá lo más importante, en Napoli la milanesa napolitana no existe. Es un invento talvez uruguayo o argentino, pero aqui no existe. De hecho hay gente que sabe que en nuestro país se hace ese tipo de milanesa y les causa mucha gracia. Otra cosa es que la pizza tradicional de Napoli no es esa gruesa y alta tipo pan que pensaba sino es la redonda y finita y se puede comer una muy buena por sólo 5 euros.
Esta noche salimos a Genova y de ahi a la costa francesa. Me parece que el que inventó el interrail jamás pensó que alguien podía tomar tantos trenes en tan poco tiempo.
Merguellina está en la parte este de Napoli si lo miramos desde el mar, y tienen un puertito deportivo al estilo de el del Buceo en Mvd. En una parte mucho más tranquila de la cidad si se la compara con el centro.
En Napoli no hay demasiado para ver, salvo por una buena caminata por la rambla y otra por el centro que es una mezcla de Paso Molino y la Unión pero a gran escala. Como en el resto de Italia, el tránsito es un caos: bocinas sonado por todos lados, las motos que se atraviezan, etc. Los lugares con algún interés histórico están todos grafiteados y rodeados de mugre.
El segundo día en Napoli fue sin duda el mejor. Nos tomamos el tren circunvesubiano, pasamos por Pompella y luego seguimos a Sorrento.
De Pompella no tengo mucho para decir porque la verdad es que lo vimos sólo desde afuera, a pesar de que rodeamos todo el lugar buscando como colarnos. Lo que sí estuvo bueno fue Sorrento. Se trata de un pueblo sobre el mar, con unos acantilados increibles, un pequeño puerto y unas callesitas repletas de mercadillos. Además, por supuesto, de lo hoteles de 4 y cinco estrellas. La verdad es que se trata de un muy lindo lugar donde se podría pasar tranquilamente unos días descansando, haciendo un poco de playa o leyendo un libro en alguno de los cafés peridos por ahí.
La vuelta a Napoli la hicimos en ferri. Está muy bueno si se quiere tener una vista más amplia de toda la costa y de cada una de las calas de camino a Napoli.
A saber si vienen a Napoli: Lo más pintorezco son las callecitas angostas con construcciones antiguas a los costados con un estilo conventillo, con las cuerdas de ropa que van de un lado a otro con las sábanas y todo tipo de prendas colgadas. Lindo si se quiere hacer un buena foto representativa de la ciudad. Al igual que en Roma hay que recorrer para conseguir buenos precios. El mejor lugar y en el que encontramos más movimiento, fue una especie de kiosco en una placia de Merguellina, que vendía cualquier tipo de bebida por dos mangos, y donde se juntaba un montón de gente. Por último, y quizá lo más importante, en Napoli la milanesa napolitana no existe. Es un invento talvez uruguayo o argentino, pero aqui no existe. De hecho hay gente que sabe que en nuestro país se hace ese tipo de milanesa y les causa mucha gracia. Otra cosa es que la pizza tradicional de Napoli no es esa gruesa y alta tipo pan que pensaba sino es la redonda y finita y se puede comer una muy buena por sólo 5 euros.
Esta noche salimos a Genova y de ahi a la costa francesa. Me parece que el que inventó el interrail jamás pensó que alguien podía tomar tantos trenes en tan poco tiempo.
Crónicas de viaje 17
Tren de Roma a Napoli. El viaje no es largo. Son solamente unas 3 o 4 horas, pero se extrañan los paisajes austríacos. Habrá que dedicarse a dormir.
miércoles, octubre 18, 2006
Crónicas de viaje 16
Roma: Qué se puede decir de Roma. Según el que nos atendió en la oficina de información turísitica, Roma entera es un museo. Después de conocerla, yo diría que más bien roma es un museo que deja bastante que desear.
El primer día, hicimos la turistica. Coliseo, Palatino, Ruinas varias (antiguas y modernas). Luego caminamos por el centro y por las callecitas romanas hasta la noche. esperabamos que en Roma hubiera un pocomás de movimiento nocturno, pero no encontramos absolutamente nada salvo, un pub de mala muerte que nos recomendó la camarera de un restaurante donde cenamos una pastita a la bolognesa. Es más, al preguntar a la gente que conoce la ciudad descubrimos que (sito textualmente) no hay más que algún boliche pero nada muy bueno.
Al día siguiente hicimos el Vaticano. En realidad solamente la Plaza de San Pedro, porque no nos dió para hacer la cola durante horas para entrar (era un sabado y estaba hasta la bolas). Luego la Fontana di Trevi, lleno de turistas regalando su dinero a la famosa fuente y por último interminables caminatas por la city, para terminar nuevamente en nuestro hostel.
Esta vez estabamos parando en una pensión justo en frente de la estación de tren. Esa es la zona de inmigrantes y había desde chinos hasta latinos, incluyendo africanos, turcos, etc. La zona una mugre, pero fue lo único que encontramos.
La mugre, la basura y los inmigrantes ( y no es que los ponga al mismo nivel, solamente enunmero) es l uqe más abunda en Italia (al menos en las tres ciudades que henos visitado). Hay gente pidiendo al nivel de latinoamérica y calle por la que camines hay un olor a meo impresionante. En realidad lo de el olo r a meo es algo que encontramos en toda europa. Po rotro lado, la gente que tiene que tratar con los turistas, me refiero a los de las oficinas de infirmación, los sercicios, la gente de la estación de tren, etc, tienen una mala onda terrible. no tanto así la gente de la calle que si bien no te entiendem , se muestran dispuestos a ayudar.
Lo más pintorezco son las callecitas ( que si no estuvieran meadas lo serían aun más)
Otro problema en Roma es lo caotico del tránsito. Van todos enajenados, como locos, las motos haciendo zig zag entre los autos y esquivando a la gente... La única forma de cruzar una calle es tirarte en una zebra y rezar que paren antes de pasarte por arriba.
A saber si vienen a Roma: PAra comer, tomar o lo que sea que se quieran comprar, no se queden con el primer precio. Busquen . Un kiosco que vende una botella de derveza a 3 eiros, tiene otro al aldo que la vende a 1.5. Cada cual ponde el precio que quiere. El Coliseo veanlo por fuera. No vale la pena pagar una entrada más cara que el Louvre para ver unas rocas. La parte más linda es la exterior. . Siempre que vean un guia con un grupo de gente (esto es válido para todo el mundo) ecerquense para enterarse que mierda es el grupo de ruinas que están mirando.
Ojo con los pungas y con los grupos de niños violentos. en realidad yo no los vi, pero en todos lados hay carteles que te adviertem de ello.
El primer día, hicimos la turistica. Coliseo, Palatino, Ruinas varias (antiguas y modernas). Luego caminamos por el centro y por las callecitas romanas hasta la noche. esperabamos que en Roma hubiera un pocomás de movimiento nocturno, pero no encontramos absolutamente nada salvo, un pub de mala muerte que nos recomendó la camarera de un restaurante donde cenamos una pastita a la bolognesa. Es más, al preguntar a la gente que conoce la ciudad descubrimos que (sito textualmente) no hay más que algún boliche pero nada muy bueno.
Al día siguiente hicimos el Vaticano. En realidad solamente la Plaza de San Pedro, porque no nos dió para hacer la cola durante horas para entrar (era un sabado y estaba hasta la bolas). Luego la Fontana di Trevi, lleno de turistas regalando su dinero a la famosa fuente y por último interminables caminatas por la city, para terminar nuevamente en nuestro hostel.
Esta vez estabamos parando en una pensión justo en frente de la estación de tren. Esa es la zona de inmigrantes y había desde chinos hasta latinos, incluyendo africanos, turcos, etc. La zona una mugre, pero fue lo único que encontramos.
La mugre, la basura y los inmigrantes ( y no es que los ponga al mismo nivel, solamente enunmero) es l uqe más abunda en Italia (al menos en las tres ciudades que henos visitado). Hay gente pidiendo al nivel de latinoamérica y calle por la que camines hay un olor a meo impresionante. En realidad lo de el olo r a meo es algo que encontramos en toda europa. Po rotro lado, la gente que tiene que tratar con los turistas, me refiero a los de las oficinas de infirmación, los sercicios, la gente de la estación de tren, etc, tienen una mala onda terrible. no tanto así la gente de la calle que si bien no te entiendem , se muestran dispuestos a ayudar.
Lo más pintorezco son las callecitas ( que si no estuvieran meadas lo serían aun más)
Otro problema en Roma es lo caotico del tránsito. Van todos enajenados, como locos, las motos haciendo zig zag entre los autos y esquivando a la gente... La única forma de cruzar una calle es tirarte en una zebra y rezar que paren antes de pasarte por arriba.
A saber si vienen a Roma: PAra comer, tomar o lo que sea que se quieran comprar, no se queden con el primer precio. Busquen . Un kiosco que vende una botella de derveza a 3 eiros, tiene otro al aldo que la vende a 1.5. Cada cual ponde el precio que quiere. El Coliseo veanlo por fuera. No vale la pena pagar una entrada más cara que el Louvre para ver unas rocas. La parte más linda es la exterior. . Siempre que vean un guia con un grupo de gente (esto es válido para todo el mundo) ecerquense para enterarse que mierda es el grupo de ruinas que están mirando.
Ojo con los pungas y con los grupos de niños violentos. en realidad yo no los vi, pero en todos lados hay carteles que te adviertem de ello.
Crónicas de viaje 15
6 de octubre. Estamos en el tren de Firenze a Roma. Llegaremos y tendremops que recorrer buscando camas. Esperemos que en Roma podamos encontrar algo de diversión, poruqe aunque no lo crean, montevideo parece tener mucha más vida nocturna que la mayoría de las ciudades donde hemos estado.
domingo, octubre 15, 2006
Crónicas de viaje 14
En el tren de Venecia a Florencia nos cobraron un plus porque según el inspector se trataba de un tren de alta velocidad, (en los aue no podemos viajar con el interrail)pero que por algún motivo fue a paso de tortuga todo el camino. Cuando preguntamos al inspector por qué en la estación nos dijeron que podiamos viajar sin pagar nada, su respuesta fue "y bueno... esto es Italia", confirmando nuestras sospechas de que es un pais totalmente caotico, más parecido a latinoamerica que a europa.
Florencia, o Firenze: Al llegar a Florencia, como ya es costumbre, estaban todos los hostels a full, por lo que tuvimos que caminar unas horas con las mochilas al hombro. Al final encontramos una habitación cerca del centro, dejamos los bolsos y salimos a recorrer. El Duomo, la plaza de Miguel Angel en la cima de una colina desde donde hay una vista increible de toda la ciudad, los mercadillos, y algunas cosas más.
Por la noche, una botella de vino, unos calzones, y a comer sentados en la plaza de La República. Más tarde se nos acercó una chica que nos invitó a ver unos cortos que estaban proyectando mismo en la calle por ahi cerca. Estuvimos un par de horas sentados en la calle con un par de decenas de personas viendo pelis,(algunos de los cortos dejaban bastante aue desear, pero otros estaban buenos) y así terminó nuestro día en florencia.
A saber si vienen a Florencia: Es una ciudad bonita y tranquila en la que se la puede pasar bien. Tiene unos sitos muy buenos para conocer, como el mirador de la plaza de Miguel Angel. La gente es bastante hospitalaria y no están tan a mil como en otras ciudades italianas.
Florencia, o Firenze: Al llegar a Florencia, como ya es costumbre, estaban todos los hostels a full, por lo que tuvimos que caminar unas horas con las mochilas al hombro. Al final encontramos una habitación cerca del centro, dejamos los bolsos y salimos a recorrer. El Duomo, la plaza de Miguel Angel en la cima de una colina desde donde hay una vista increible de toda la ciudad, los mercadillos, y algunas cosas más.
Por la noche, una botella de vino, unos calzones, y a comer sentados en la plaza de La República. Más tarde se nos acercó una chica que nos invitó a ver unos cortos que estaban proyectando mismo en la calle por ahi cerca. Estuvimos un par de horas sentados en la calle con un par de decenas de personas viendo pelis,(algunos de los cortos dejaban bastante aue desear, pero otros estaban buenos) y así terminó nuestro día en florencia.
A saber si vienen a Florencia: Es una ciudad bonita y tranquila en la que se la puede pasar bien. Tiene unos sitos muy buenos para conocer, como el mirador de la plaza de Miguel Angel. La gente es bastante hospitalaria y no están tan a mil como en otras ciudades italianas.
Crónicas de viaje 13
El viaje de Munich a Venecia fue en clase turista en el tren más incómodo del planeta? donde intentar dormir fue todo un problema.
Llegamos a Venecia a las 8:30 de la mañana del día 4 y salimos en busca de un hostel. Estaba todo lleno y terminamos en una pensión de mala muerte. Al menos en la habitación nafie roncaba y había internet gratis, aunque te cobraban hasta para ducharte. Venecia es un fuego. Estos tanos están de vivos. Cobran absolutamante por todo y precios astronómicos.
La ciudad, basicamente, se cae a pedazos. No es algo raro en una ciudad tan vieja que sufre constantemente el castigo del agua, pero la verdad es que al llegar uno no espera uque est,e tan destruida. De todas formas es lindo recorrerla, pasear por sus callecitas, tomar una copita de vino en algún barcito intentando dialogar con algún tano...
Como en todas las ciudades, hay aue encontrar los lugares baratos aue solo los nativos conocen? y por casualidad dimos con uno donde la copa de vino costaba 0.9 euros, y donde conocimos a un tano aue nos dió unos cuantos consejos para el resto del viaje por Italia.
Algo curioso en Venecia es que a la mayor parte de la ciudad no entran vehículos, (salvo lanchas y góndolas) por lo uae la distribución a todos los comercios del lugar se hace en carros tirados por personas que van esquivando turistas con una habilidad sorprendente.
A saber si vienen a Venecia: Vista desde arriba, Venecia es como una isla grande formada por otras pequeñas, a la que se accede sólo por un puente bastante largo, o por barco.
Está bien, aunque no esperen encontrar ese misticismo o esa magia que pintqn las historias o las películas. Si piensan salir por la noche ya sea a cenar o a lo uae sea, tengan en cuenta que despu,es de las 10:30 de la noche no hay absolutamante nada abierto y la ciudad se convierte en un pueblo fantasma donde lo que predomina es la basura que más tarde pasarán a recoger. Si buscan algún recuerdo, uno bueno es alguna máscara del tradicional carnaval de Venecia. Algunas están muy buenas y si recorren pueden conseguir buenos precios.
Llegamos a Venecia a las 8:30 de la mañana del día 4 y salimos en busca de un hostel. Estaba todo lleno y terminamos en una pensión de mala muerte. Al menos en la habitación nafie roncaba y había internet gratis, aunque te cobraban hasta para ducharte. Venecia es un fuego. Estos tanos están de vivos. Cobran absolutamante por todo y precios astronómicos.
La ciudad, basicamente, se cae a pedazos. No es algo raro en una ciudad tan vieja que sufre constantemente el castigo del agua, pero la verdad es que al llegar uno no espera uque est,e tan destruida. De todas formas es lindo recorrerla, pasear por sus callecitas, tomar una copita de vino en algún barcito intentando dialogar con algún tano...
Como en todas las ciudades, hay aue encontrar los lugares baratos aue solo los nativos conocen? y por casualidad dimos con uno donde la copa de vino costaba 0.9 euros, y donde conocimos a un tano aue nos dió unos cuantos consejos para el resto del viaje por Italia.
Algo curioso en Venecia es que a la mayor parte de la ciudad no entran vehículos, (salvo lanchas y góndolas) por lo uae la distribución a todos los comercios del lugar se hace en carros tirados por personas que van esquivando turistas con una habilidad sorprendente.
A saber si vienen a Venecia: Vista desde arriba, Venecia es como una isla grande formada por otras pequeñas, a la que se accede sólo por un puente bastante largo, o por barco.
Está bien, aunque no esperen encontrar ese misticismo o esa magia que pintqn las historias o las películas. Si piensan salir por la noche ya sea a cenar o a lo uae sea, tengan en cuenta que despu,es de las 10:30 de la noche no hay absolutamante nada abierto y la ciudad se convierte en un pueblo fantasma donde lo que predomina es la basura que más tarde pasarán a recoger. Si buscan algún recuerdo, uno bueno es alguna máscara del tradicional carnaval de Venecia. Algunas están muy buenas y si recorren pueden conseguir buenos precios.
viernes, octubre 13, 2006
Crónicas de viaje 12
Munich: Llegamos cerca del mediodía del día 3 de octubre, dejamos los bolsos en la estación y salimos a recorrer la city. Era un día de fiesta nacional y estaba todo cerrado, pero de todas formas había mucha gente recorriendo. Dimos una vuelta por el centro, caminamos lo más posible en unas cuatro o cinco horas y luego arrancamos para la parte importante.
La Oktoberfest: Era el último día y estaba hasta las bolas de gente. EL lugar es algo así como el predio de la rural del prado pero bastante máa=s grande. Entrás y y o primero que se ve so n un montón de juegos al estilo parque Rodo: Autos chocadores, tren fantasma, montaña rusa, etc, etc, y un montón de lugares donde venden todo tipo de comidas. Despu'es hay una serie de galpones tambi'en como los de la rural pero algo así como el doble de grandes, llenos de mesas. Al parecer, cada uno de estos galpones está auspiciado por una cerveza y lo que haces es entrar, encontrar un lugarcito en una de las mesas (si es que lo encontrás) y esperar que pase alguna de las chicas vestidad con trajes típicos. A ellas le pedís lo uqe quer'es.
La jarra de cerveza valía 7.4 euros. Luego en venecia nos encontramos con un chico colombiano que nos contó que días antes, cuando 'el estuvi, valíia 5.
El ambiennte, por supuesto, es de fiesta. Están todos totalmente en pedo cantando mientras las bandas tocan canciones típicas. En el aire se respirauna mezcla de tabaco, cerveza, vómito y comida. En realidad nada agradable si me pongo a pensar, pero despu;es de la segunda jarra de cerveza ya no importa nada y estás a los gritos como uno más.
El lugar está lleno de turistas y según un aleman con el que hablamos, la fiesta es cada vez más para ellos, aunque los alemanes siguen apegados a la tradición y los ves paseando con cus trajes típicos tanto por el predio, como por toda la ciudad.
Estuvo muy bueno, hasta que a eso de las ocho se largó a llover de una forma increible. La gente corría para todos lados, mientras que muchos otros, totalmente mamados, seguían bebiendo bajo la lluvia. Como con la lluvia no podíamos seguir recorriendo, nos metimos en otro de los galpones a seguir bebiendo.
Ya cerca de las diez y media de la noche y bastante mojados, arancamos para la estación de tren, donde teníamos un tren para Venecia que duraría toda la noche.
La Oktoberfest: Era el último día y estaba hasta las bolas de gente. EL lugar es algo así como el predio de la rural del prado pero bastante máa=s grande. Entrás y y o primero que se ve so n un montón de juegos al estilo parque Rodo: Autos chocadores, tren fantasma, montaña rusa, etc, etc, y un montón de lugares donde venden todo tipo de comidas. Despu'es hay una serie de galpones tambi'en como los de la rural pero algo así como el doble de grandes, llenos de mesas. Al parecer, cada uno de estos galpones está auspiciado por una cerveza y lo que haces es entrar, encontrar un lugarcito en una de las mesas (si es que lo encontrás) y esperar que pase alguna de las chicas vestidad con trajes típicos. A ellas le pedís lo uqe quer'es.
La jarra de cerveza valía 7.4 euros. Luego en venecia nos encontramos con un chico colombiano que nos contó que días antes, cuando 'el estuvi, valíia 5.
El ambiennte, por supuesto, es de fiesta. Están todos totalmente en pedo cantando mientras las bandas tocan canciones típicas. En el aire se respirauna mezcla de tabaco, cerveza, vómito y comida. En realidad nada agradable si me pongo a pensar, pero despu;es de la segunda jarra de cerveza ya no importa nada y estás a los gritos como uno más.
El lugar está lleno de turistas y según un aleman con el que hablamos, la fiesta es cada vez más para ellos, aunque los alemanes siguen apegados a la tradición y los ves paseando con cus trajes típicos tanto por el predio, como por toda la ciudad.
Estuvo muy bueno, hasta que a eso de las ocho se largó a llover de una forma increible. La gente corría para todos lados, mientras que muchos otros, totalmente mamados, seguían bebiendo bajo la lluvia. Como con la lluvia no podíamos seguir recorriendo, nos metimos en otro de los galpones a seguir bebiendo.
Ya cerca de las diez y media de la noche y bastante mojados, arancamos para la estación de tren, donde teníamos un tren para Venecia que duraría toda la noche.
Crónicas de viaje 11
Un día en Salsburg. EL plan original era en realidad hacer Vienna-Munich, pero no había hospedaje por la fiesta de la cerveza, así que fuimos a Salsburg (Austria) a pasar un día. Llegamos por la tarde y recorimos la ciudad en una horas. Es una ciudad pequeña, rodeada de montañas, con un río de agua transparente y helada que la atraviesa, un glaciar subterraneo y un castillo en lo alto de una clina. Muy tranquila y llena de turistas.
Antiguamente en este lugar se dedicaban a la explotación de los depósitos de sal, pero hoy están dedicados enteramente al turismo, sobretodo de invierno que es cuando todos llegan en busca de nieve y montañas.
Ahora estamos en el tren camino a Munich, donde tambi'en vamos a estar un día (el último de la fista de la cerveza) y en la madrugada salimos para Venecia.
El viaje de Salsburg a Munich son apenas unas horas y el paisaje es inmejorable. Cañadas, ríos transparentes que bajan desde las montañas, prados de un verde inmaculado con alguna casita perdida en el medio con ese tipo de construcion tan particulares de la zona, con techo de tejas a dos aguas y chimenea humeante, o alguna otra en la ladera de una montaña, pueblitos a la orilla de un lago que parece un espejo, etc, etc. Se lo imaginan?
Bueno.. despu'es les cuento como estuvo Munich aunque creo que luego de la fiesta de la cerveza no voy a recordar nada.
Antiguamente en este lugar se dedicaban a la explotación de los depósitos de sal, pero hoy están dedicados enteramente al turismo, sobretodo de invierno que es cuando todos llegan en busca de nieve y montañas.
Ahora estamos en el tren camino a Munich, donde tambi'en vamos a estar un día (el último de la fista de la cerveza) y en la madrugada salimos para Venecia.
El viaje de Salsburg a Munich son apenas unas horas y el paisaje es inmejorable. Cañadas, ríos transparentes que bajan desde las montañas, prados de un verde inmaculado con alguna casita perdida en el medio con ese tipo de construcion tan particulares de la zona, con techo de tejas a dos aguas y chimenea humeante, o alguna otra en la ladera de una montaña, pueblitos a la orilla de un lago que parece un espejo, etc, etc. Se lo imaginan?
Bueno.. despu'es les cuento como estuvo Munich aunque creo que luego de la fiesta de la cerveza no voy a recordar nada.
martes, octubre 10, 2006
Crónicas de viaje 10
Vienna es una de las ciudades más lindas que hemos recorrido hasta ahora.
Llegamos por la noche y fuimos a un hostel no muy cerca de la estación, en el que habíamos reservado por internet sin recivir respuesta. Tranvía desde la estación al hostel. al llegar, la senora que estaba en la recepción nos dijo que no había lugar. Nos miraba con bastante desconfianza. No se trataba de un youth hostel, y claro; ve llegar a dos tipos despuès de horas de tren, todos barbudos, con cara de muertos y bastante desalineados y bueno... usted no desconfiaría?
Luego de insistir un poco nos dio una habitación. Estaba muy bien.
Luego de un rato, ya banados y más prolijos entro un poco más en confianza y nos dijo más o menos por donde ir, aunque era una senora y no tenía mucha idea de la noche.
Lo cierto es que salimos a caminar y terminamos en una avenida llena de comercios (todos cerrados a esa hora) que llegaba hasta un lugar muy bueno. Era un edificio enorme y al parece antiguo pero en excelente estado, con un patio interior del tamano de una cancha de futbol, lleno de gente, casi todos jovenes. Preguntando nos enteramos que ese lugar se llama MQ (museumquartier). Ahi se encuentran: un museo de arte moderno, otros con muestras itinerantes, salas de exposición, tiendas de jóvenes disenadores, escuelas de danza, teatro y arte. Enorme y muy recomendable. Nos metimos desde el patio interior a una de las alas y encontramos un monton de gente, una especie de bar y unas escaleras que llevaban hacia abajo a un lugar del que provenía música. Bajamos y era un auditoriode una escuela de danza que estaba cumpliendo 5 anos de vida y daba una fiesta con la que tambièn pretendia recaudar fondos. ALgunos artistas estaban exponiendo sus obras, otros desarrollaban performances, otros bailaban, mucha gente por todos lados... Nos tomamos una ahi y luego seguimos recorriendo.
Seguimos caminando por la ciudad hasta tarde, viendo construcciones antiguas, plazas, teatros.
AL otro día salimos temprano y recorrimos algunos monumentos, parques y el circuito comercial. Por la tarde hicimos picnic en una plaza y fuimkos a preguntar por los tickets para ver a la filarmónica de Vienna y a la noche pinto concierto. Estuvo muy bueno. EL teatro era antiguo con paredes llenas de incrustaciones y cosas por el estilo. Aunque la ubicación no era buena, (no se puede pretender mucho por diez euros) estuvo lindo.
Luego fuimos a cenar, otra vielta por la city y a dormir porque al otro día salíamos temprano para Salsburg.
A saber si vienen a Viena: NO se pierdan el MQ. Está muy bien, es muy vanguardista y para nada aburrido. De hecho, en uno de los carteles que lo promocionaban por las calles, aparecía un personaje de esos tipo lucha libre mexicana, (pensaba que la moda de esos personajes en la publicidad era sólo en latinoamerica, pero veo que no)con el logo de MQ en el pecho y luchando contra dos personajes disfrazados de Mozart.
HAy un montón de gente vestida de època por todos lados, tratando de venderle tickets a los turistas para ir a conciertos. No los compren porque la mayoría son lugares pequenos y es música de cámara. Vayan a la opera y compren para la filarmónica que es mejor y no es caro.
Recorran la ciudad, caminen. Es muy agradable para pasear y tirarse un rato en cualquier parte.
Y por último, los ninos cantores de viena no se si habían crecido o què, pero no escuchamos hablar de ellos.
Llegamos por la noche y fuimos a un hostel no muy cerca de la estación, en el que habíamos reservado por internet sin recivir respuesta. Tranvía desde la estación al hostel. al llegar, la senora que estaba en la recepción nos dijo que no había lugar. Nos miraba con bastante desconfianza. No se trataba de un youth hostel, y claro; ve llegar a dos tipos despuès de horas de tren, todos barbudos, con cara de muertos y bastante desalineados y bueno... usted no desconfiaría?
Luego de insistir un poco nos dio una habitación. Estaba muy bien.
Luego de un rato, ya banados y más prolijos entro un poco más en confianza y nos dijo más o menos por donde ir, aunque era una senora y no tenía mucha idea de la noche.
Lo cierto es que salimos a caminar y terminamos en una avenida llena de comercios (todos cerrados a esa hora) que llegaba hasta un lugar muy bueno. Era un edificio enorme y al parece antiguo pero en excelente estado, con un patio interior del tamano de una cancha de futbol, lleno de gente, casi todos jovenes. Preguntando nos enteramos que ese lugar se llama MQ (museumquartier). Ahi se encuentran: un museo de arte moderno, otros con muestras itinerantes, salas de exposición, tiendas de jóvenes disenadores, escuelas de danza, teatro y arte. Enorme y muy recomendable. Nos metimos desde el patio interior a una de las alas y encontramos un monton de gente, una especie de bar y unas escaleras que llevaban hacia abajo a un lugar del que provenía música. Bajamos y era un auditoriode una escuela de danza que estaba cumpliendo 5 anos de vida y daba una fiesta con la que tambièn pretendia recaudar fondos. ALgunos artistas estaban exponiendo sus obras, otros desarrollaban performances, otros bailaban, mucha gente por todos lados... Nos tomamos una ahi y luego seguimos recorriendo.
Seguimos caminando por la ciudad hasta tarde, viendo construcciones antiguas, plazas, teatros.
AL otro día salimos temprano y recorrimos algunos monumentos, parques y el circuito comercial. Por la tarde hicimos picnic en una plaza y fuimkos a preguntar por los tickets para ver a la filarmónica de Vienna y a la noche pinto concierto. Estuvo muy bueno. EL teatro era antiguo con paredes llenas de incrustaciones y cosas por el estilo. Aunque la ubicación no era buena, (no se puede pretender mucho por diez euros) estuvo lindo.
Luego fuimos a cenar, otra vielta por la city y a dormir porque al otro día salíamos temprano para Salsburg.
A saber si vienen a Viena: NO se pierdan el MQ. Está muy bien, es muy vanguardista y para nada aburrido. De hecho, en uno de los carteles que lo promocionaban por las calles, aparecía un personaje de esos tipo lucha libre mexicana, (pensaba que la moda de esos personajes en la publicidad era sólo en latinoamerica, pero veo que no)con el logo de MQ en el pecho y luchando contra dos personajes disfrazados de Mozart.
HAy un montón de gente vestida de època por todos lados, tratando de venderle tickets a los turistas para ir a conciertos. No los compren porque la mayoría son lugares pequenos y es música de cámara. Vayan a la opera y compren para la filarmónica que es mejor y no es caro.
Recorran la ciudad, caminen. Es muy agradable para pasear y tirarse un rato en cualquier parte.
Y por último, los ninos cantores de viena no se si habían crecido o què, pero no escuchamos hablar de ellos.
Crónicas de viaje 9
Llegamos a Praga: Despuès de caminar por unas calles interminables tan empinadas que casi hacía falta escalera para subirlas, llegamos al albergue. La verdad es que dejaba bastante que desear y nuestra habitación estaba a cinco pisos de altura por escalera, que no sería demasiado si no fuera por haber caminado antes por aquellas calles.
La ciudad, bien. En cuanto a limpieza es bastante peor que Uruguay y los mendigos por la calle hacen notar que Repulbica Checa aun no es parte de la Cmunidad. Una ciudad sumamente barata con respecto al resto de Europa. De hecho el cambio de euros a la moneda local es muy parecido que a pesos uruguayos. La comida es muy barata y el hospedaje casi la mitad de lo que pagamos en otros hostels. Por supuesto que en la parte turística (está lleno de turustas) los precios eran un poco más elevados, pero saliendo un poco del circuito se encuentran buenos lugares.
El recorrido del primer día nos llevó por toda la parte antigua: iglesias, torres, castillos, puentes, etc, y terminó de pub en pub y de cerveza en cerveza, que además de ser muy buena es muy barata.
Lamentablemente no fuimos al teatro negro ni a escuchar alguna sinfónica, pero para compensar me llevo un titere de recuerdo que si no logro aprender a usarlo, va a resultar un muy buen adorno.
Como para destacar: Praga se conoce en uno o dos días. Hay que venir preparado para las largas subidas y para los oportunistas.
El mejor tipo de cambio lo encontramos en la estación de tren. En la calle está lleno de cambios que no hacen más que timar a los turistas. Te ponen afuera un tipo de cambio excelente y adentro en otro cartel te aclaran las condiciones pero solo en checo y al final terminas haciendo un muy mal negocio. de hecho, fuimos unos de los que caimos y de tanto relajo que armamos terminaron haciendo un cambio un poco mejor.
Si piensan comprar recuerdos no lo hagan en los comercios. Hay unos mercadillos en las plazas que venden las mismas cosas bastante más barato y si les interesa comprar un buen títere, pueden hacerlo por el equivalente a unos 45 euros.
Ahora estamos en tren a Vienna. Son unas cuatro horas y media desde Praga. Esta vez salimos temprano para poder dejar todo en el hostel y salir a conocer la noche austríaca. Vamos a ver si vamos a un buuen concierto.
La ciudad, bien. En cuanto a limpieza es bastante peor que Uruguay y los mendigos por la calle hacen notar que Repulbica Checa aun no es parte de la Cmunidad. Una ciudad sumamente barata con respecto al resto de Europa. De hecho el cambio de euros a la moneda local es muy parecido que a pesos uruguayos. La comida es muy barata y el hospedaje casi la mitad de lo que pagamos en otros hostels. Por supuesto que en la parte turística (está lleno de turustas) los precios eran un poco más elevados, pero saliendo un poco del circuito se encuentran buenos lugares.
El recorrido del primer día nos llevó por toda la parte antigua: iglesias, torres, castillos, puentes, etc, y terminó de pub en pub y de cerveza en cerveza, que además de ser muy buena es muy barata.
Lamentablemente no fuimos al teatro negro ni a escuchar alguna sinfónica, pero para compensar me llevo un titere de recuerdo que si no logro aprender a usarlo, va a resultar un muy buen adorno.
Como para destacar: Praga se conoce en uno o dos días. Hay que venir preparado para las largas subidas y para los oportunistas.
El mejor tipo de cambio lo encontramos en la estación de tren. En la calle está lleno de cambios que no hacen más que timar a los turistas. Te ponen afuera un tipo de cambio excelente y adentro en otro cartel te aclaran las condiciones pero solo en checo y al final terminas haciendo un muy mal negocio. de hecho, fuimos unos de los que caimos y de tanto relajo que armamos terminaron haciendo un cambio un poco mejor.
Si piensan comprar recuerdos no lo hagan en los comercios. Hay unos mercadillos en las plazas que venden las mismas cosas bastante más barato y si les interesa comprar un buen títere, pueden hacerlo por el equivalente a unos 45 euros.
Ahora estamos en tren a Vienna. Son unas cuatro horas y media desde Praga. Esta vez salimos temprano para poder dejar todo en el hostel y salir a conocer la noche austríaca. Vamos a ver si vamos a un buuen concierto.
miércoles, octubre 04, 2006
Cronicas de viaje8
(Va sin los tildes porque el teclado no tiene)
Berlin. Linda ciudad y con mucho para ver. Primero que nada debo decir que los alemanes me dejaron asombrado con su hospitalidad.
Ahora si: La ciudad esta llena de historia por donde se la vea, tanto de su pasado historico, como de la guerra y del periodo de la division y el muro.
Llegamos un Lunes a la noche, a una estacion de ferrocarril ultra moderna y toda de cristal.
Luego a encontrar el hostel. A los 30 minutos de haber llegado, la recepcionista y un amigo suyo nos sacaron de marcha a conocer un poco la noche berlinesa. Varias cervezas despues volvi al hostel sin recordar muy bien como. Al otro dia, resaca de por medio, hicimos un tour que si algun dia estan en Berlin, es fundamental hacer. New Belin Tour: son unos guias que hacen tours a voluntad. Si, trabajan por los tips y te llevan a recorrer caminando, pasando por los principales lugares de interes, al tiempo que te cuentan la historia de Alemana y Berlin, matizadas con divertidas anecdotas. El tour dur'o unas 4 horas y luego nos dedicamos a entrar en alguno de los lugares que el guia nos recomend'o.
La noche de ese dia fue de descanso. A la manana siguiente arrancamos temprano caminando por todos lados. Fuimos tambien a un campo de concentracion en las afueras de Berlin (Sachsenhausen), que segun cuenta la historia sirvio de ejemplo para la formacion de todos los demas. Luego fuimos a un memorial de los judios asesinados por toda europa, en donde la parte de afuera, que es una plaza enorme con bloques de concreto puestos de una forma muy particular, esta muy buena. Luego fuimos a una exposicion de la alemana comunista con fotos, historia, etc.
A la noche toco salida. Fuimos por una avenida llena de restaurantes y pubs, donde las prostitutas se diferencias del resto de las chicas por que est'an todas encorcetadas, ademas de ser todas preciosas. Luego a un boliche por el que ya habiamos pasado el primer dia, llamado Zapata, con una playa armada detras, con arena, lugares que venden bebidas, pero sin agua. Lleno de grafitis y dibujos varios. Al lado hay un edificio viejisimo y enorme, de los primeros en los que se intalaron acupas en Berlin, pero que ahora es del gobierno quien renta los pisos por una suma simbolica a un monton de artistas, que tienen ahi sus estudios. La verdad, un lugar muy bueno, todo pintado y grafiteado, con pisos enormes donde trabajan y exponen sus obras desde pintores hasta disenadores y ademas, con un par de bares arriba. Todo muy under y muy bueno.
El dia de hoy lo dedicamos al archivo de la Bauhaus y luego salimos para la estacion del ferrocarril.
Ahora estamos en el tren camino a Praga, lugar que por todos los comentarios escuchados promete y mucho.
A saber si vienen a Berlin: Sigue habiendo una parte oriental y otra occidental, aunque no haya frontera fisica. Por lo que nos comentaron, los alemanes occidentales aun culpan un poco (aunque cada vez menos) a los orientales, por la recesion vivida por todos luego de la caida del muro, a raiz de las grandes ayudas economicas destinadas a alemana oriental.
Hay dos tipos de semaforos diferentes. En la parte occidental, la roja tienen el munequito aburrido que todos conocemos y en la parte oriental tienen uno muy simpatico con un sombrero y los brazos abiertos, encargado por las autoridades rusas a un disenador durante la division. Luego de la caida del muro los alemanes orientales no quisieron cambiar el muneco. De hecho se formo una comision para la defensa del muneco del semaforo.
En el metro (al igual que en Paris) se puede viajar con animales y aqui tambien con bicis. Ademas van rapidisimo y ojo con tratar de colarse (aqui se puede facil porque no hay molinete) porque la multa es de 40 euros.
Berlin es tambien una ciudad sumamente joven en cuanto a su poblacion (que hoy en dia es menor en numero que antes de la guerra) ademas, esta llena de gente de diversas partes del mundo, por lo que siempre hay algo bueno para hacer o gente a quien conocer.
Berlin. Linda ciudad y con mucho para ver. Primero que nada debo decir que los alemanes me dejaron asombrado con su hospitalidad.
Ahora si: La ciudad esta llena de historia por donde se la vea, tanto de su pasado historico, como de la guerra y del periodo de la division y el muro.
Llegamos un Lunes a la noche, a una estacion de ferrocarril ultra moderna y toda de cristal.
Luego a encontrar el hostel. A los 30 minutos de haber llegado, la recepcionista y un amigo suyo nos sacaron de marcha a conocer un poco la noche berlinesa. Varias cervezas despues volvi al hostel sin recordar muy bien como. Al otro dia, resaca de por medio, hicimos un tour que si algun dia estan en Berlin, es fundamental hacer. New Belin Tour: son unos guias que hacen tours a voluntad. Si, trabajan por los tips y te llevan a recorrer caminando, pasando por los principales lugares de interes, al tiempo que te cuentan la historia de Alemana y Berlin, matizadas con divertidas anecdotas. El tour dur'o unas 4 horas y luego nos dedicamos a entrar en alguno de los lugares que el guia nos recomend'o.
La noche de ese dia fue de descanso. A la manana siguiente arrancamos temprano caminando por todos lados. Fuimos tambien a un campo de concentracion en las afueras de Berlin (Sachsenhausen), que segun cuenta la historia sirvio de ejemplo para la formacion de todos los demas. Luego fuimos a un memorial de los judios asesinados por toda europa, en donde la parte de afuera, que es una plaza enorme con bloques de concreto puestos de una forma muy particular, esta muy buena. Luego fuimos a una exposicion de la alemana comunista con fotos, historia, etc.
A la noche toco salida. Fuimos por una avenida llena de restaurantes y pubs, donde las prostitutas se diferencias del resto de las chicas por que est'an todas encorcetadas, ademas de ser todas preciosas. Luego a un boliche por el que ya habiamos pasado el primer dia, llamado Zapata, con una playa armada detras, con arena, lugares que venden bebidas, pero sin agua. Lleno de grafitis y dibujos varios. Al lado hay un edificio viejisimo y enorme, de los primeros en los que se intalaron acupas en Berlin, pero que ahora es del gobierno quien renta los pisos por una suma simbolica a un monton de artistas, que tienen ahi sus estudios. La verdad, un lugar muy bueno, todo pintado y grafiteado, con pisos enormes donde trabajan y exponen sus obras desde pintores hasta disenadores y ademas, con un par de bares arriba. Todo muy under y muy bueno.
El dia de hoy lo dedicamos al archivo de la Bauhaus y luego salimos para la estacion del ferrocarril.
Ahora estamos en el tren camino a Praga, lugar que por todos los comentarios escuchados promete y mucho.
A saber si vienen a Berlin: Sigue habiendo una parte oriental y otra occidental, aunque no haya frontera fisica. Por lo que nos comentaron, los alemanes occidentales aun culpan un poco (aunque cada vez menos) a los orientales, por la recesion vivida por todos luego de la caida del muro, a raiz de las grandes ayudas economicas destinadas a alemana oriental.
Hay dos tipos de semaforos diferentes. En la parte occidental, la roja tienen el munequito aburrido que todos conocemos y en la parte oriental tienen uno muy simpatico con un sombrero y los brazos abiertos, encargado por las autoridades rusas a un disenador durante la division. Luego de la caida del muro los alemanes orientales no quisieron cambiar el muneco. De hecho se formo una comision para la defensa del muneco del semaforo.
En el metro (al igual que en Paris) se puede viajar con animales y aqui tambien con bicis. Ademas van rapidisimo y ojo con tratar de colarse (aqui se puede facil porque no hay molinete) porque la multa es de 40 euros.
Berlin es tambien una ciudad sumamente joven en cuanto a su poblacion (que hoy en dia es menor en numero que antes de la guerra) ademas, esta llena de gente de diversas partes del mundo, por lo que siempre hay algo bueno para hacer o gente a quien conocer.
Cronicas de viaje 7
(Va sin tildes y sin la n con el palito arriba porque el teclado no tiene)
Tren de Amsterdam a Berlin. La ciudad del vicio y los excesos quedo atras y ahora nos encontramos rumbo a Berlin, en un tren que demorar'a unas 7 horas. Llegaremos a eso de las 10 de la noche y espero que las reservas del hostel est'en.
Por ahora el plan es llegar a la ciudad, dejar todo el el hostel y salir a conocer la noche berlinesa. Veamos como nos trata y esperemos que el clima sea veranego al igual que en Amsterdam.
Tren de Amsterdam a Berlin. La ciudad del vicio y los excesos quedo atras y ahora nos encontramos rumbo a Berlin, en un tren que demorar'a unas 7 horas. Llegaremos a eso de las 10 de la noche y espero que las reservas del hostel est'en.
Por ahora el plan es llegar a la ciudad, dejar todo el el hostel y salir a conocer la noche berlinesa. Veamos como nos trata y esperemos que el clima sea veranego al igual que en Amsterdam.
Cronicas de viaje 6
(Va sin tildes y sin la n con el palito arriba, porque el teclado no tiene)
Al anochecer, Amsterdam huele a porro y orin. Lo que mas me impresiono cuando llegamos fue la enorme cantidad de gente que hay en esta ciudad, tanto es asi que hasta es dificil encontrar un lugareno entre tanto turista.
Los atractivos principales de Amsterdam no son ni los museos ni las construcciones antiguas como en otros lugares. El negocio de Amsterdam es la droga y el sexo. El porro esta desde los cofeechop hasta las plazas, pasando por las decenas de subsaharianos y marroquies que te ofrecen lo que se te ocurra en cada una de las esquinas del red light district. El sexo, en la famosa zona roja en donde las chicas dejan bastante que desear (Julio Alonso nos mintio en ese "viaje del 12" y el flaco de people and art tambien), en los sex shop, los espectaculos de sexo en vivo y la enorme cantidad de pubs y boliches gay.
Por otro lado , la ciudad es bastante caotica. Gente todo el tiempo de arriba para abajo, bicicletas en todas direcciones, puentes y canales por todos lados, etc. Si a esto le sumamos la cantidad de turistas paseando sin tener idea adonde van, tenemos el quilombo perfecto. De todas formas creo que es parte del encanto de la ciudad.
Las bicicletas son un capitulo aparte. Hay cientos de miles, de hecho se robaron una 100 000 el pasado ano. El problema con las bicis es que los turistas no estan (o estamos) acostumbrados al sistema de coclovias y como ademas van paseanos, van a 10 por cualquier lado y los lugarenos calientes los pasan como pedo por al lado tocando sus chicharras. De todas formas es la mejor manera de recorrer la ciudad, que en un par de dias esta vista practicamente en su totalidad, dejando tiempo para comprar un poco de la buena en algun cofeechop, irse a un parque con algo para picar, un vino o una cerveza, y quedarse tirado ahi unas horas.
Al anochecer, Amsterdam huele a porro y orin. Lo que mas me impresiono cuando llegamos fue la enorme cantidad de gente que hay en esta ciudad, tanto es asi que hasta es dificil encontrar un lugareno entre tanto turista.
Los atractivos principales de Amsterdam no son ni los museos ni las construcciones antiguas como en otros lugares. El negocio de Amsterdam es la droga y el sexo. El porro esta desde los cofeechop hasta las plazas, pasando por las decenas de subsaharianos y marroquies que te ofrecen lo que se te ocurra en cada una de las esquinas del red light district. El sexo, en la famosa zona roja en donde las chicas dejan bastante que desear (Julio Alonso nos mintio en ese "viaje del 12" y el flaco de people and art tambien), en los sex shop, los espectaculos de sexo en vivo y la enorme cantidad de pubs y boliches gay.
Por otro lado , la ciudad es bastante caotica. Gente todo el tiempo de arriba para abajo, bicicletas en todas direcciones, puentes y canales por todos lados, etc. Si a esto le sumamos la cantidad de turistas paseando sin tener idea adonde van, tenemos el quilombo perfecto. De todas formas creo que es parte del encanto de la ciudad.
Las bicicletas son un capitulo aparte. Hay cientos de miles, de hecho se robaron una 100 000 el pasado ano. El problema con las bicis es que los turistas no estan (o estamos) acostumbrados al sistema de coclovias y como ademas van paseanos, van a 10 por cualquier lado y los lugarenos calientes los pasan como pedo por al lado tocando sus chicharras. De todas formas es la mejor manera de recorrer la ciudad, que en un par de dias esta vista practicamente en su totalidad, dejando tiempo para comprar un poco de la buena en algun cofeechop, irse a un parque con algo para picar, un vino o una cerveza, y quedarse tirado ahi unas horas.
lunes, octubre 02, 2006
Crónica de viaje 5
Diez mil novecientos cuarenta son los kilómetros que separan la torre Eiffel de Montevideo. Una distancia nada despreciable a la que debemos sumarle la altura impresionante de la estructura. Por supuesto (a diferencia de Diego) subí solamente hasta la mitad, unos 95 metros. No es que le tema a las alturas. En realidad temo que el lugar donde estoy parado a tantos metros del piso se desplome debajo de mis pies dejándome caer al vacío. No importa que esa estructura haya estado ahí sin moverse durante d'ecadas o siglos.
Bueno es verdad. Es temor a las alturas, que se ve acrecentado cuando lo único que te separa de la caída es una baranda de un metro de altura y un alambre. En realidad todas estas cosas que no interesan a nadie, sirven solamente para dar a entender que estuvimos en Paris.
En pocas parablas es una ciudad linda (quizá fueron muy pocas palabras). Tambi'en está llena de espacios verdes y monumentos, y sobretodo es carísima. Estuvimos en los lugares obligados: Torre Eiffel, Louvre, etc, etc.
Fueron dos días en Paris, en los que caminamos como animales. El hostel estaba bien, con todo lo necesario, es decir que tambi'en tenía bar.
Luego arrancamos para B'elgica. Tren directo Paris-Bruselas.
A Bruselas llegamos a las diez de la noche de un miercoles. En la ciudad, capital de la unión europea, se llevaba a cabo una reunión de los paises miembros , dato que solamente cobró relevancia al momento de conseguir alojamiento. No había una sola habitación en todo Bruselas, por lo que la primera noche la pasamos un rato en la calle y otro rato en un cajero automático. Al otro día encontramos hostel.
Bruselas está bien, pero no hay nada más que construcciones antiguas. No tiene gran atractivo (a menos que seas estudiante de arquitectura). Es verdad que tiene un gran valor historico, sobretodo porque la mayoría de las construcciones antiguas tienen más de quinientos años, pero eso es todo. Lo mejor de Bruselas fueron los Kebabs.
De Bruselas partimos a Brujas. Es básicamente lo mismo que Bruselas, pero con más turistas (6 000 000 millones el año pasado) y mucho más agradable y acogedor, a lo que se le suma la red de canales lo que la hacen una ciudad más linda de recorrer. Uno o dos días son los necesarios para recorrer en bici toda la ciudad. Algo a destacar es la amabilidad de los lugareños, que en muchos casos al verte con un mapa te ofrecían su ayuda sin tener que pedirla. EL albergue en Brujas más o menos, aunque tambi'en tenía bar y en la noche se ponía bien. Lo del bar en un dato importante porque tanto en Brujas como en Bruselas no hay vida nocturna. Muchos restaurantes y pubs, pero nada hasta muy tarde. Otro dato: Todos los restaurantes venden mejillones y lo anuncian con carteles por todos lados. Musselems les llaman aquí, y son una olla llena de mejillones con concha y todo acompañados por papas fritas. Debe ser un plato tradicional.
Ahora estamos en un tren desde Brujas a Amsterdam o al menos eso creemos...
... Mientras terminaba de escribir lo anterior, paramos en una estación a haces trasbordo. la ciudad se llama antwelpen y debe ser cerca de la frontera. sequimos viaje, ahora sí seguro que a Amsterdam.
Bueno es verdad. Es temor a las alturas, que se ve acrecentado cuando lo único que te separa de la caída es una baranda de un metro de altura y un alambre. En realidad todas estas cosas que no interesan a nadie, sirven solamente para dar a entender que estuvimos en Paris.
En pocas parablas es una ciudad linda (quizá fueron muy pocas palabras). Tambi'en está llena de espacios verdes y monumentos, y sobretodo es carísima. Estuvimos en los lugares obligados: Torre Eiffel, Louvre, etc, etc.
Fueron dos días en Paris, en los que caminamos como animales. El hostel estaba bien, con todo lo necesario, es decir que tambi'en tenía bar.
Luego arrancamos para B'elgica. Tren directo Paris-Bruselas.
A Bruselas llegamos a las diez de la noche de un miercoles. En la ciudad, capital de la unión europea, se llevaba a cabo una reunión de los paises miembros , dato que solamente cobró relevancia al momento de conseguir alojamiento. No había una sola habitación en todo Bruselas, por lo que la primera noche la pasamos un rato en la calle y otro rato en un cajero automático. Al otro día encontramos hostel.
Bruselas está bien, pero no hay nada más que construcciones antiguas. No tiene gran atractivo (a menos que seas estudiante de arquitectura). Es verdad que tiene un gran valor historico, sobretodo porque la mayoría de las construcciones antiguas tienen más de quinientos años, pero eso es todo. Lo mejor de Bruselas fueron los Kebabs.
De Bruselas partimos a Brujas. Es básicamente lo mismo que Bruselas, pero con más turistas (6 000 000 millones el año pasado) y mucho más agradable y acogedor, a lo que se le suma la red de canales lo que la hacen una ciudad más linda de recorrer. Uno o dos días son los necesarios para recorrer en bici toda la ciudad. Algo a destacar es la amabilidad de los lugareños, que en muchos casos al verte con un mapa te ofrecían su ayuda sin tener que pedirla. EL albergue en Brujas más o menos, aunque tambi'en tenía bar y en la noche se ponía bien. Lo del bar en un dato importante porque tanto en Brujas como en Bruselas no hay vida nocturna. Muchos restaurantes y pubs, pero nada hasta muy tarde. Otro dato: Todos los restaurantes venden mejillones y lo anuncian con carteles por todos lados. Musselems les llaman aquí, y son una olla llena de mejillones con concha y todo acompañados por papas fritas. Debe ser un plato tradicional.
Ahora estamos en un tren desde Brujas a Amsterdam o al menos eso creemos...
... Mientras terminaba de escribir lo anterior, paramos en una estación a haces trasbordo. la ciudad se llama antwelpen y debe ser cerca de la frontera. sequimos viaje, ahora sí seguro que a Amsterdam.
viernes, setiembre 22, 2006
jueves, agosto 17, 2006
Climas
Hoy llovió. Cosa extraña, puesto que no lo hacía desde hace casi cuatro meses. Hoy llovió y esa lluvia me puso un poco melancólico. Luego salió el sol, las nuves desaparecieron, vi el reflejo del sol en el mar y a la gente dejar sus paraguas. El animo del clima cambió, pero yo igual seguí un poco melancólico...
martes, agosto 15, 2006
" "
How happy is the blameless vestal's lot!
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign'd...
Ayer vi otra vez esa película (el que la haya visto sabe a cual me refiero) y anoté esta cita de un poema de Alexander Pope, en la que se basa un poco la trama. Una historia rara pero muy buena, como las que acostumbra desarrollar Kaufman.
¿Cuántas veces hemos deseado una solución como esa? Simplemente querer borrar algo de la mente y luego poder hacerlo. Hay gente que se pasa la vida entera queriendo olvidar cosas, personas, lugares... pero en el momento de la verdad, en el momento de olvidar, quizá a la mayoría les pase como al personaje de Carrey y quieran dar marcha atrás, quieran conservar sus recuerdos y pidan por favor un rato más, como si estuvieran pidiendo un día más de vida luego que les comunicaran que ese iba a ser el último. O quizá no, talvez la gente prefiera el olvido irremediable antes que el sufrimiento. Personalmente prefiero el recuerdo. Por más doloroso que sea prefiero recordar cada una de las cosas que me llevaron a ser lo que soy, aquí y ahora, porque cada vivencia, cada recuerdo es parte de lo que llegué a ser, sea bueno o malo.
Y especialmente prefiero el recuerdo porque como también se diera cuenta el personaje, no todos los recuerdos son penas. Muchos también son alegrías, son la suma de esos instantes que cuando llegan son siempre lo mejor que hemos vivido hasta el momento. Algo así como lo que suelen llamar felicidad, si es que existe.
sábado, julio 29, 2006
Crónicas de viaje 4
Esta no es en realidad una crónica de vieje sino más bien una especie de reflexión, pero como la estoy escribiendo mientras estoy de "viaje", va con el mismo título del resto.
Hoy, luego de leer un mail de mi hermana que está próxima a ser mamá y me hablaba de que tienen que hacer reposo, me sorprendí pensando en cómo será la convivencia con esté nuevo ser próximo a llegar al mundo. Cómo verá las cosas, que futuro le espera, que será de su vida... Es que cuando un niño llega es todo un acontecimiento para los que lo redean, o en este caso para quienes lo rodearán, sobretodo si es en el círculo más cercano.
Con el pasar de los años uno va creciendo, pero no lo nota. Si se puede notar como las personas alrededor crecen, se hacen mayores y algunos hasta viejos. Pero cuando acurre algo como el nacimiento de un niño, en ese momento a uno le cae la ficha y se dá cuenta de que ya no tiene dieciocho años sino que está más cerca de los treinta que de los veinticinco. Pasa algo similar cuando nace el hijo de algún amigo, pero no con tanta intensidad, porque al parecer el nivel y la cantidad de planteamientos que uno de hace en esos momentos va creciendo según la cercanía del hecho. Nacimiento del hijo de un amigo, naciemiento del hijo de un familiar cercano y por último y por supuesto nacimiento de un hijo propio. Es como un proceso de preparación para la paternidad. Vas viviendo experiencias cada vez más cercanas hasta que por último te toca a ti. Indudablemente siempre es bueno ver como se manejan otros en estos asuntos para pensar luego como se manejaría uno, lo cual es siempre bienvenido porque de otra forma nos agarraría totalmente desprevenidos y el nuevo integrante del planeta sería sujeto de incontables errores. Y es que son estos errores los que terminan haciendo que un niño se convierta en uno de esos adultos que tardó nueve meses en salir y toda una vida intentando volver a entrar para escapar del resto de la gente, de los problemas.
Otra de las cosas en las que estuve pensando es en cómo se llevará Emilia (ese va a ser el nómbre y el sexo de la nueva integrante de la familia) con otros seres vivos, con las cosas, los lugares, con el mundo en general. Es dificil anticipar este tipo de cosas pero teniendo en cuenta experiencias personales se puede decir que va a vivir momentos dificiles de adaptación al entorno. Lo primero que pensé, quizá porque la imagén que me puedo hacer de ella en este momento es la de una niña pequeña, es en el momento en que acuda por primera vez al jardín, a la guardería o algo por el estilo. Quizá uno de los primeros grandes conflictos de personalidad, porque se encontrará rodeada de un montón de niños de su edad y tendrá que adaptarse a la convivencia diaria con ellos. No se por qué me parece que ese va a ser un momento complicado para ella. Tal vez se trate de algúna experiencia propia que en este momento no recuerdo y de la que algún psicólogo podría teorizar bastante. De todas formas no cabe duda que los niños no tienen mucha idea de lo que está bien o está mal y eso los lleva a ser un poco crueles con sus compañeros, crueldad que se ve equiparada solamente por su inocencia, puesto que no creo que sean crueles a sabiendas de serlo.
De todas formas, este y todos los nacimentos van a seguir siendo un gran acontecimiento. Especialmente para la gente que los rodea, para quienes también se convierte en una enorme responsabilidad. Para los padres esa responsabilidad es clara, pero para quienes no lo son y tienen la oportunidad, la responsabilidad pasa por influir positivamente en esa personita, de procurar que sea un ser humano digno, completo, con todos los aspectos de su humanidad perfectamente desarrolado y sobre todo orgulloso de si mismo, de forma que todos los demás podamos sentirnos también orgullosos de él, o ella.
Hoy, luego de leer un mail de mi hermana que está próxima a ser mamá y me hablaba de que tienen que hacer reposo, me sorprendí pensando en cómo será la convivencia con esté nuevo ser próximo a llegar al mundo. Cómo verá las cosas, que futuro le espera, que será de su vida... Es que cuando un niño llega es todo un acontecimiento para los que lo redean, o en este caso para quienes lo rodearán, sobretodo si es en el círculo más cercano.
Con el pasar de los años uno va creciendo, pero no lo nota. Si se puede notar como las personas alrededor crecen, se hacen mayores y algunos hasta viejos. Pero cuando acurre algo como el nacimiento de un niño, en ese momento a uno le cae la ficha y se dá cuenta de que ya no tiene dieciocho años sino que está más cerca de los treinta que de los veinticinco. Pasa algo similar cuando nace el hijo de algún amigo, pero no con tanta intensidad, porque al parecer el nivel y la cantidad de planteamientos que uno de hace en esos momentos va creciendo según la cercanía del hecho. Nacimiento del hijo de un amigo, naciemiento del hijo de un familiar cercano y por último y por supuesto nacimiento de un hijo propio. Es como un proceso de preparación para la paternidad. Vas viviendo experiencias cada vez más cercanas hasta que por último te toca a ti. Indudablemente siempre es bueno ver como se manejan otros en estos asuntos para pensar luego como se manejaría uno, lo cual es siempre bienvenido porque de otra forma nos agarraría totalmente desprevenidos y el nuevo integrante del planeta sería sujeto de incontables errores. Y es que son estos errores los que terminan haciendo que un niño se convierta en uno de esos adultos que tardó nueve meses en salir y toda una vida intentando volver a entrar para escapar del resto de la gente, de los problemas.
Otra de las cosas en las que estuve pensando es en cómo se llevará Emilia (ese va a ser el nómbre y el sexo de la nueva integrante de la familia) con otros seres vivos, con las cosas, los lugares, con el mundo en general. Es dificil anticipar este tipo de cosas pero teniendo en cuenta experiencias personales se puede decir que va a vivir momentos dificiles de adaptación al entorno. Lo primero que pensé, quizá porque la imagén que me puedo hacer de ella en este momento es la de una niña pequeña, es en el momento en que acuda por primera vez al jardín, a la guardería o algo por el estilo. Quizá uno de los primeros grandes conflictos de personalidad, porque se encontrará rodeada de un montón de niños de su edad y tendrá que adaptarse a la convivencia diaria con ellos. No se por qué me parece que ese va a ser un momento complicado para ella. Tal vez se trate de algúna experiencia propia que en este momento no recuerdo y de la que algún psicólogo podría teorizar bastante. De todas formas no cabe duda que los niños no tienen mucha idea de lo que está bien o está mal y eso los lleva a ser un poco crueles con sus compañeros, crueldad que se ve equiparada solamente por su inocencia, puesto que no creo que sean crueles a sabiendas de serlo.
De todas formas, este y todos los nacimentos van a seguir siendo un gran acontecimiento. Especialmente para la gente que los rodea, para quienes también se convierte en una enorme responsabilidad. Para los padres esa responsabilidad es clara, pero para quienes no lo son y tienen la oportunidad, la responsabilidad pasa por influir positivamente en esa personita, de procurar que sea un ser humano digno, completo, con todos los aspectos de su humanidad perfectamente desarrolado y sobre todo orgulloso de si mismo, de forma que todos los demás podamos sentirnos también orgullosos de él, o ella.
lunes, julio 03, 2006
Crónica de viaje 3

Por si las moscas. Frase extraña si las hay. Me imagino que debe significar algo así como "por si las dudas" o alguna de las variantes conocidas de esa expresión. O quizá esté relacionada con aquella otra que rezaba: "me hubiera gustado ser mosca para haberte visto", frase que no se si es muy conocida pero que mi madre repetía cada vez que le contaba que había hecho algo bien. En realidad más allá de la existencia o no de la expresión, hay que admitir que a todos nos hubiera gustado ser mosca en algún momento para espiar a alguien en alguna situación, pasando totalmente desapercibido. Quien diga que no, miente. En realidad la expresión, que denota el deseo de alguien por saber lo que está haciendo otra persona sin ser notado, en este caso siendo una mosca, es la pregunta de la que la frase citada al principio es la respuesta: "por si las moscas", que sería lo que el sujeto vigilado por la mosca piensa o se dice a si mismo buscando una excusa para no avanzar hacia una situación comprometedora en un lugar dado, que a la única persona que afectaría sería a la que espía es decir, a la mosca. Lo que resultaría en algo así como: "No hago tal o cual cosa porque estaría cometiendo una falta y quizá haya alguien que deseo ser mosca para poder estar viendome en este momento y si yo hago lo que estoy por hacer se me arma terrible quilombo. ¿Y por qué no lo hago? Por si las moscas.
Para ser sincero todo lo que acaban de leer no tiene ninguna relación con el tema que quería abordar salvo, logicamente, por las moscas. Una vez me dijeron que en todas las crónicas de viaje aparece alguna reflexión sobre los perros del lugar visitado. Pues bien, como no he conocido muchos perros aquí y como en este lugar hay muchos gatos, animal al que ya se le han dedicado muchas páginas a lo largo de la historia, esta crónica será la excepción y tratará sobre las moscas.
Cualquier aventurero que se lance a explorar la zona de Puerto Banus, en Marbella, podrá notar que las moscas son las más cargosas del mundo. En realidad no conozco tanto mundo como parar comprobar esta hipótesis, pero para entender de lo que hablo pueden pensar en
algo sumamente cargoso, pesado, molesto, y aun no sabrán de lo que estoy hablando.
Los de humor más facil ya estarán diciendo algo como "bañate sucio" o "las moscas siguen a la mugre", etc, etc, pero les advierto que no se trata de una cuestión de pulcritud. Estos asquerosos insectos pueden transformar el momento más apacible en una interminable agonía aunque lo de interminable no es del todo exacto, porque sí termina en el momento en que te parás y te alejás del lugar donde estás, no para librarse del todo sino para ir a sufrirlas a otro sitio. Me he dadicado a observar a estos inmundos bichos y me he dado cuenta de que no siempre son tan molestos. En ambientes cerrados casi ni se las nota, pero al aire libre son insoportables. En conclusión, el catalizador es el sol. Al parecer, esta variedad de mosca parece disfrutar de los cuerpos calientes. Quizá se nutran de alguna secreción cutanea provocada por la exposición de los cuerpos al sol. La peor parte es que esta plaga no da tregua. De rrepente te encontrás retozando placidamente al sol y se acerca un grupo de tres o cuatro de estos insectos. Al principio se posan tímidamente en elguna de las extremidades, sin moverse demasiado cosa de no llamar la atención. Uno las deja, pensando que se irán y ahí es donde radica el error, porque la mosca toma confianza y empieza a caminar provocando ese molesto cosquilleo que ya todos conocemos. Ahí es cuando comienza la lucha por alejarlas y mientras sacamos a una de la rodilla otra se posa en el pie. Mientras sacamos esta última, otra se posa en el hombro y luego de unos minutos ya pierden totalmente el respeto. La batalla se vuelve sin cuartel y terminan posandose en labios, frente y hasta orejas. Evidentemente su táctica es la de ganar por cansancio y por lo general lo logran, tanto es así que aquí debo poner punto final a esta crónica.
martes, junio 06, 2006
jueves, junio 01, 2006
Cronica de viaje 2
Día gis y lluvioso en Puerto Banus. Seguramente uno de esos días que se prestan para la reflexión, aunque no pretendo hacer ninguna. No seré uno más de los que se lamentan por todo lo que dejaron pero que antes de dejarlo soñadan con poder hacerlo, sobretodo porque en cualquier momento puedo volver y porque nunca soñé con dejar nada. Van a hacer dos meses que estoy por estos lugares y me he dado cuenta de que no extraño. Sólo podría decir que extraño un puñado de personas a las que quiero mucho y espero que sepan quienes son sino muchas cosas, incluso extrañarlas, dejarían de tener sentido. Por lo demás, el término más adecuado es nostalgia. Nostalgia por la rutina, por hacer cosas que estaba acostumbrado a hacer, por ver lugares que estaba acostumbrado a ver. Cuestión de costumbre simplemente. No es que aquí sea muy diferente. Aquí también ya estoy enfrascado en una rutina y por momentos me sorprendo a mi mismo preguntandome qué estoy haciendo a miles de kilómetros de casa trabajando en el mantenimiento de un boliche. La diferencia es que en este caso la rutina es a término; no es una rutina por tiempo indefinido; se que voy a estar haciendo esto por tres o cuatro meses y despúes podré dedicarme a disfrutar, recorrer, conocer. El fin justifica los medios, al menos en este caso. Quiero tomarlo con calma. En este momento lo que decidí fue hacer esto. Es verdad que en Uruguay hacía lo que me gustaba y aquí no, y que si vuelvo tendré que empezar a buscar otra vez, pero bueno. No pienso en eso. Después de todo estoy mejor de lo que muchísima gente en el mundo va a estar alguna vez en su vida. Sin duda mejor que los 9000 africanos que han llegado en pateras desde enero a las costas españolas. 9000 personas que llegan en condiciones de salud increiblemente malas si es que llegan, pero que prefieren hacerse a la mar y dejar todo lo que tienen aunque ese todo sea casi nada, antes de seguir viviendo en las condiciones que viven. 9000 personas en tres meses que ya son más de las que llegaron en todo el año pasado y que como no puede ser de otra forma son deportadas ni bien arriban a puertos españoles. También mejor que los miles de damnificados de un terremoto que hace unos días arrasó la isla de Java y que desde mucho tiempo antes del terremoto ya no tenían nada. No hace falta tener mucha conciencia social para darse cuenta que no hay de que quejarse. Tengo trabajo, como bien, hago un poco de playa y he conocido mucha gente con una onda increible, curiosamente casi todos sudamericanos, sudacas o tercermundistas, como quieran llamarlos, pero que en cuanto a calidad humana no tienen nada que envidiar a los europeos.
sábado, mayo 20, 2006
Crónicas de viaje

Bueno... Esta es mi primera entrada desde España... aunque donde estoy ahora parece ser una país totalmente diferente... Estoy en Marbella, más precisamente en Puerto Banus y a pesar de ser España está lleno de ingleses veraneando y viviendo aquí, y de sudamericanos trabajanso... sobretodo uruguayos y argentinos... pero bueno... es lindo... al menos por ahora, mientras no me aburra... la verdad es que desde que empecé a laburar no estoy haciendo mucho, pero me divierto... sobre todo con la gente que trabaja aquí... son todos buena gente... uruguayos, argentinos un par de inglesas, una danesa, un par de españoles y brasileros... buena mezcla no?...
Hace un calor de la gran puta... para que tengan una idea en este lugar practicamente no llueve nunca... ya tenemos días de 30 y pico de grados y para este finde pronostican 37... me quiero morir... no se lo que va a ser en julio.
Y bueno eso es todo por ahora... simplemente doy por inaugurado el blog desde las europas y espero llenarlo de experiencias de viejes... cuando empiece a hacerlos... Bueno... me voy a la playa...
miércoles, abril 05, 2006
Lo que somos...
Lo que hacemos nos define, por lo tanto no somos más que la suma de todas las cosas que hicimos en nuestra vida, de las personas conocidas que influyeron en nosotros y en las que también influimos, amigos, amores, estudios, cosas… No importa cuan buenos o malos seamos o creamos ser, cada una de nuestras acciones le dicen a la gente lo que somos. Por otro lado, generalmente nos mostramos a los demás no como somos en realidad sino como queremos que nos vean. En conclución, lo que hacemos es lo que queremos ser y pasamos la vida fingiendo serlo sin llegar jamás a serlo en realidad.
Pero, hecha la ley hecha la trampa. La mejor parte de todo esto es que apesar de que lo que hacemos nos define, siempre hay tiempo para redefinirse y para cambiar lo que creemos que queremos ser.
Pero, hecha la ley hecha la trampa. La mejor parte de todo esto es que apesar de que lo que hacemos nos define, siempre hay tiempo para redefinirse y para cambiar lo que creemos que queremos ser.
viernes, marzo 31, 2006
No se...
El astío, el aburrimiento, la monotonía. Despertarse a la mañana y darse cuenta que hace años estás haciendo lo mismo. Peor sería no darse cuenta pero eso no cambia nada y la gente y las cosas siguen pasando frente a tus ojos como si no existieras. Unos días ya serían demasiado y la realidad indica que va a pasar mucho tiempo más. Al final del tunel una muerte segura, tal vez la única cosa segura y como debe ser, también una única forma de burlarlo, una hoja de afeitar y una tina de agua caliente que permita decirle a la existencia “te cagué”. Pero hay que ser muy valiente, tanto o más que para seguir el curso de las cosas y llegar al final. La curiosidad mató al gato y al hombre que quiso saber que había después de la vida. También es una buena razón para decir basta. No soy de esos. No se si es bueno o malo, pero soy de los que permanece, sentado frente a la vida, volcando a la sangre contínuas dosis de adrenalina, aprontandome para la huída inminente que nunca llega, pero al final de cuentas simplemente de los que permanece, quieto, dormido. Alguna infusión estimulante a la mañana basta para despertar del sueño de la noche anterior, pero no es suficiente para arrancarme del otro sueño. Para despertar de ese otro no basta con cerrar los ojos apretando con fuerza los parpados diciendo en voz baja “quiero despertar, quiero despertar”, o sí. En realidad nunca quise intentarlo por miedo a que funcione. Le temo al cambio, le temo a lo nuevo y sobretodo le temo a mi mismo. Siempre es más facil quejarse desde la comodidad de una vida segura, aunque esté convencido que no existe tal cosa. Así es cmo funciona, al menos mientras quiera que siga funcionado así. Por ahora, unas lineas de catarsis escritas a las apuradas bastan, pero tarde o temprano no van a ser suficientes habrá que ir por más, abrá que despertar.
miércoles, marzo 29, 2006
Sin Título - 2
(Viene de la entrada anterior. Leer antes "Sin Título - 1")
Otra vez la agonía de la página en blanco. En realidad era algo que a Antonio nunca le había molestado demasiado y cada vez que esto ocurría se levantaba de su silla argumentando que no se puede forzar a la inspiración aunque el fondo sabía que no existía tal cosa como la inspiración, y que esta era únicamente un sinónimo de talento y trabajo duro. El talento era algo que obviamente le faltaba y el trabajo duro era algo a lo que nunca había tenido necesidad de enfrentarse. Pero esta vez y por primera vez en su vida le costaba levantarse de la silla. La página seguía en blanco metida en su vieja máquina de escribir y ya habían pasado varias horas. Pero esta vez, Antonio no se resignaba a dejarla así, y menos aun luego del excelente comienzo que a su criterio había tenido el día anterior con el conflicto existencial de Jorge. Tomó las páginas escritas el día anterior y las releyó. En realidad no era tan bueno. Estaba bien, pero no era tan bueno como para comenzar una novela. Además, sentía que se había metido en un callejón sin salida al plantear un problema de ese tipo. Se enfrentaba ante la posibilidad de que el público se sintiera decepcionado al no encontrar respuestas en el libro y que al terminarlo, fuera a parar debajo de la pata más corta de algún sillón, o se usaran sus páginas para tapizar el piso de la jaula de algún canario. Cualquiera que fuera su fin, seguramente no sería nada digno. Ya no tenía dudas. Había que rescribirlo, o mejor aun, pensar en algo totalmente diferente, algo que atrape al público, algo con intriga, con drama. Pero la página seguía en blanco y él sentado en frente. Sin duda cualquiera que lo viera en ese momento pensaría que estaba desesperado. Encorvado frente a esa máquina, despeinado, la barba de una semana. La misma musculosa que había estado usando los últimos tres días, amarilla por los años, manchada de café. El apartamento era un desorden. Los platos y tazas sucias formaban columnas en la mesa de la cocina. Un montón de recuerdos de su juventud, portarretratos y muñequitos de porcelana, juntaban polvo en lo estantes del aparador. Los muebles eran muy antiguos y estaban ahí el día que se mudaron, pero en los dos últimos años se habían deteriorado mucho más que en todos los anteriores. Sin duda nadie había limpiado mucho desde que Laura lo había dejado. Laura era la esposa de Antonio. Fueron marido y mujer durante treinta años y a pesar de algunos problemas típicos de las parejas, se quisieron locamente desde que se vieron por primera vez, hasta el día de su muerte. Había muerto casi dos años atrás luego de varios meses de agonía, provocados por una enfermedad extraña que los médicos tardaron en diagnosticar. Antonio decía que ella lo había abandonado y salvo por un par de amigos de su infancia y otro par de personas del liceo donde trabajaba que conocían algunos aspectos de su intimidad, todos estaban convencidos que había sido así. Creía que era mucho más digno decir que ella lo había abandonado a decir que Laura había muerto porque su sueldo de profesor no era suficiente para costear el tratamiento médico que les hubiera permitido seguir compartiendo sus vidas. Antonio ya no pensaba en eso, A decir verdad, últimamente no pensaba en casi nada, pero ahora si tenía algo en que pensar. Iba a escribir su novela, o al menos a intentarlo. Lo que le había parecido un buen comienzo ya no lo era tanto, pero una vez que había empezado, no iba a abandonarlo tan fácil. La hoja continuaba vacía. Las líneas luminosas que dibujaba el sol entrando por las rendijas de una persiana semiabierta, se reflejaban en el blanco del papel y obligaban a Antonio a cerrar de vez en cuando los ojos para descansar su vista cansada tras años de correcciones de pruebas y exámenes de sus jóvenes alumnos, juventud que consideraba irremediablemente perdida. En uno de los tantos descansos quedó dormido; sentado frente a la máquina de escribir, en calzoncillos, con su musculosa manchada, una perfecta postal de la decadencia. La suave brisa que entraba por la ventana sacudía el papel y sus cabellos. Los rayos de luz que entraban por las rendijas de la persiana recortaban una tenue sombra suya contra la pared y salvo por estos, la habitación estaba ya en penumbras. Los colores se habían apagado y todo se veía en diferentes tonos de gris. Así permaneció todo durante un par de horas. Antonio dormido con esa expresión dura, seria que siempre había tenido mientras dormida pero que últimamente se veía aun más preocupada por los surcos en su rostro. ¿Cuánto pasaba dentro de él? ¿Cuánto pasaba por su cabeza y sin embargo no podía plasmar en papel dos frases seguidas que lo complacieran? Justo antes de despertar, su rostro se veía más complacido. De repente despertó. Había soñado con una idea. Se acomodó en la silla, puso sus manos en la máquina y comenzó a escribir sobre un hombre que despertaba de pronto. La hoja ya no estaba en blanco y aunque eso no garantizaba nada, en cierta forma lo tranquilizaba.
Jorge… No. Jorge, no. Ahora es Alberto. Alberto despertó de repente. Como asustado. Como si algo lo hubiera sacudido en la cama con una fuerza que jamás había sentido. Primero fue la claridad a través de sus parpados aún cerrados. Ese instante, ese segundo en el que alguien se despierta y pasa de la oscuridad total, a la luz, antes de abrir los ojos y encontrarse nuevamente con el mundo.
Otra vez la agonía de la página en blanco. En realidad era algo que a Antonio nunca le había molestado demasiado y cada vez que esto ocurría se levantaba de su silla argumentando que no se puede forzar a la inspiración aunque el fondo sabía que no existía tal cosa como la inspiración, y que esta era únicamente un sinónimo de talento y trabajo duro. El talento era algo que obviamente le faltaba y el trabajo duro era algo a lo que nunca había tenido necesidad de enfrentarse. Pero esta vez y por primera vez en su vida le costaba levantarse de la silla. La página seguía en blanco metida en su vieja máquina de escribir y ya habían pasado varias horas. Pero esta vez, Antonio no se resignaba a dejarla así, y menos aun luego del excelente comienzo que a su criterio había tenido el día anterior con el conflicto existencial de Jorge. Tomó las páginas escritas el día anterior y las releyó. En realidad no era tan bueno. Estaba bien, pero no era tan bueno como para comenzar una novela. Además, sentía que se había metido en un callejón sin salida al plantear un problema de ese tipo. Se enfrentaba ante la posibilidad de que el público se sintiera decepcionado al no encontrar respuestas en el libro y que al terminarlo, fuera a parar debajo de la pata más corta de algún sillón, o se usaran sus páginas para tapizar el piso de la jaula de algún canario. Cualquiera que fuera su fin, seguramente no sería nada digno. Ya no tenía dudas. Había que rescribirlo, o mejor aun, pensar en algo totalmente diferente, algo que atrape al público, algo con intriga, con drama. Pero la página seguía en blanco y él sentado en frente. Sin duda cualquiera que lo viera en ese momento pensaría que estaba desesperado. Encorvado frente a esa máquina, despeinado, la barba de una semana. La misma musculosa que había estado usando los últimos tres días, amarilla por los años, manchada de café. El apartamento era un desorden. Los platos y tazas sucias formaban columnas en la mesa de la cocina. Un montón de recuerdos de su juventud, portarretratos y muñequitos de porcelana, juntaban polvo en lo estantes del aparador. Los muebles eran muy antiguos y estaban ahí el día que se mudaron, pero en los dos últimos años se habían deteriorado mucho más que en todos los anteriores. Sin duda nadie había limpiado mucho desde que Laura lo había dejado. Laura era la esposa de Antonio. Fueron marido y mujer durante treinta años y a pesar de algunos problemas típicos de las parejas, se quisieron locamente desde que se vieron por primera vez, hasta el día de su muerte. Había muerto casi dos años atrás luego de varios meses de agonía, provocados por una enfermedad extraña que los médicos tardaron en diagnosticar. Antonio decía que ella lo había abandonado y salvo por un par de amigos de su infancia y otro par de personas del liceo donde trabajaba que conocían algunos aspectos de su intimidad, todos estaban convencidos que había sido así. Creía que era mucho más digno decir que ella lo había abandonado a decir que Laura había muerto porque su sueldo de profesor no era suficiente para costear el tratamiento médico que les hubiera permitido seguir compartiendo sus vidas. Antonio ya no pensaba en eso, A decir verdad, últimamente no pensaba en casi nada, pero ahora si tenía algo en que pensar. Iba a escribir su novela, o al menos a intentarlo. Lo que le había parecido un buen comienzo ya no lo era tanto, pero una vez que había empezado, no iba a abandonarlo tan fácil. La hoja continuaba vacía. Las líneas luminosas que dibujaba el sol entrando por las rendijas de una persiana semiabierta, se reflejaban en el blanco del papel y obligaban a Antonio a cerrar de vez en cuando los ojos para descansar su vista cansada tras años de correcciones de pruebas y exámenes de sus jóvenes alumnos, juventud que consideraba irremediablemente perdida. En uno de los tantos descansos quedó dormido; sentado frente a la máquina de escribir, en calzoncillos, con su musculosa manchada, una perfecta postal de la decadencia. La suave brisa que entraba por la ventana sacudía el papel y sus cabellos. Los rayos de luz que entraban por las rendijas de la persiana recortaban una tenue sombra suya contra la pared y salvo por estos, la habitación estaba ya en penumbras. Los colores se habían apagado y todo se veía en diferentes tonos de gris. Así permaneció todo durante un par de horas. Antonio dormido con esa expresión dura, seria que siempre había tenido mientras dormida pero que últimamente se veía aun más preocupada por los surcos en su rostro. ¿Cuánto pasaba dentro de él? ¿Cuánto pasaba por su cabeza y sin embargo no podía plasmar en papel dos frases seguidas que lo complacieran? Justo antes de despertar, su rostro se veía más complacido. De repente despertó. Había soñado con una idea. Se acomodó en la silla, puso sus manos en la máquina y comenzó a escribir sobre un hombre que despertaba de pronto. La hoja ya no estaba en blanco y aunque eso no garantizaba nada, en cierta forma lo tranquilizaba.
Jorge… No. Jorge, no. Ahora es Alberto. Alberto despertó de repente. Como asustado. Como si algo lo hubiera sacudido en la cama con una fuerza que jamás había sentido. Primero fue la claridad a través de sus parpados aún cerrados. Ese instante, ese segundo en el que alguien se despierta y pasa de la oscuridad total, a la luz, antes de abrir los ojos y encontrarse nuevamente con el mundo.
martes, marzo 21, 2006
Sin Título - 1
Tiene que haber algo más, se decía Jorge mientras se daba cuenta que ese pensamiento lo había acompañado toda su vida. Tiene que haber algo más. Se sorprendía varias veces al día con esa idea en la cabeza, idea que era una mezcla de teoría adulta y madurada durante los años, con curiosidad de niño que abre sus regalos de navidad y revisa los papeles desgarrados asegurándose que no quede ningún obsequio sin abrir, que no hay nada más, pero siempre manteniendo la esperanza de que lo haya.
Esa mañana Jorge estaba en su trabajo, sentado frente a la computadora que lo desafiaba con una página de Word en blanco. El respaldo de la silla estaba roto, pero igual era cómoda y sobre todo divertida porque tenía rueditas. Eso le permitía impulsarse hacia atrás con los pies y alejarse velozmente de la máquina, de la monotonía, de lo que lo unía a la realidad, a la sociedad, al aparato frente al que pasaría al menos un tercio de su vida y en función del cual se lo calificaría con algún valor entre productivo e improductivo. Esta vez se impulsó hacia atrás más fuerte que de costumbre, tanto así que el respaldo roto se le incrustó en la espalda y casi cae de la silla. No importaba; valía la pena ver como se alejaba de esa vida, aunque luego de un par de giros volviera a su posición, frente a su destino, a lo que le daba de comer, a lo que realmente valía la pena, a lo que lo haría un hombre de bien o cualquier otro calificativo que podría utilizar un padre con su hijo adolescente para explicarle lo importante de ser parte de la dominación del hombre por el propio hombre.
Esa mañana el paseo en silla por la oficina tuvo otras consecuencias. Al volver a su máquina, Jorge giró la cabeza para mirar por la ventana. Era una ventana grande. En realidad era una puerta de dos hojas con una persiana y una reja que, aunque no permitía ver mucho del mundo exterior, al menos le mostraba un poco de cielo. Fue en ese momento, al ver ese triangulo celeste entre los muros linderos, que se sintió extraño. Primero aturdido, como cuando uno se despierta y se sienta en la cama pero sigue un poco dormido, luego fue como un golpe en la frente, como cuando uno se descubre a sí mismo pensando en algo durante varios minutos, con los ojos bien abiertos y esa expresión dramática en el rostro que provoca que todos alrededor miren raro y es ahí cuando nos damos cuenta que estábamos desconectados del mundo y queremos volver a desconectarnos pero ya es tarde, ya volvimos. En el caso de Jorge, a todo esto se le sumaba la certeza de haber estado soñando durante los últimos 29 años. Sintió que había hecho, como en todos lo sueños, un montón de cosas sin saber por qué las hacía, pero que al mismo tiempo no podía responsabilizar a nadie de haberlo obligado a hacerlas porque de hecho, era su sueño, era producto de su mente. Así se quedó, tratando de explicar esa sensación y dándole vueltas en la cabeza hasta que reaccionó para descubrir sus manos sobre el teclado escribiendo compulsivamente. Qué hago acá… qué hago acá… decía la pantalla una y otra vez, a lo largo de cinco páginas.
Sacó las manos del teclado, rápido, asustado. Miró a su alrededor, todo parecía normal, al menos si definimos normal como aquello a lo que ya se está acostumbrado. Todo estaba en su sitio, pero se veía diferente. Se levantó de la silla de respaldo roto y miró la pantalla de la computadora. Qué hago acá… leyó en voz alta y enseguida el final de la frase estalló en su cabeza: Tiene que haber algo más… A pesar de aflorar como una revelación, esa frase no lo era en absoluto. Era algo que venía dejando de lado desde hacía mucho tiempo. Incluso desde niño, cuando su familia le racionaba la atención había llegado a esa terrible conclusión. Esto no puede ser todo, se decía. Tiene que haber algo más. Pudo haber pensado en la religión como respuesta, si no fuera porque la educación religiosa que recibió desde el jardín de infantes y sobre todo quienes la impartían lo habían llevado a descartar totalmente esa posibilidad.
De pronto le dieron ganas de correr. De salir a la calle, de huir de todo. Pero ¿huir de qué? ¿A qué le quería escapar? ¿A dónde escapar? Sintió miedo. La sola idea de que no hubiera nada más, lo aterrorizó. Aunque podía escapar de la esclavitud de trabajar para vivir, se dijo aliviado, pero ¿para qué?. Quizá podría dedicarse a hacer cosas que le gustaran más, cosas que lo hicieran sentir realizado, pero ¿a qué lo llevaba eso? Tal vez podría salir, conocer el mundo, otra gente, otras realidades, pero eso tampoco lo llevaba a nada.
La reja de la ventana puerta de la oficina tenía círculos, espirales y unos símbolos similares a ese ocho durmiendo del infinito, soldados a sus barrotes. Se le ocurrió que quizá todo fuera cíclico. Si se quiere, la historia de la humanidad y hasta la del universo podría dividirse en ciclos, en etapas. Y de esa misma forma, yendo un nivel más arriba, tal vez esta vida sea una etapa de algo así como una vida más grande. Podía ser que cada persona tuviera una gran vida formada por etapas y que esta vida fuera sólo una de ellas, por lo que después de terminar esta etapa comenzaría otra. Pero enseguida se desanimó pensando que si había una etapa posterior, debía haber una anterior de la que no recordaba nada. Por lo tanto, nada de lo que hiciera en esta etapa tendría sentido en la próxima. Los logros, las alegrías, los amores, los anhelos, el trabajo duro, todo se iría con él a la tumba y al igual que su carne, todas las virtudes serían devoradas por gusanos. Luego de toda una vida procurándose un futuro, un buen pasar, de tratar de agradar a los demás hasta el punto de renunciar a la propia identidad, no quedaría nada. Nacer, crecer, estudiar, trabajar, trabajar, trabajar, quizá reproducirse y morir.
En realidad, Jorge estaba seguro que había algo más y estaba tan convencido de eso que pasaría toda su vida buscándolo, incluso sabiendo que jamás lo encontraría, y se sorprendería a sí mismo en su lecho de muerte, con los ojos bien abiertos y esa expresión dramática, diciéndoles a quienes estuvieran con él esperando su partida: Qué hago acá… tiene que haber algo más. Sin embargo, sentado ahí en su oficina frente a la computadora y con la certeza de que jamás encontraría ese algo más, sintió que igual valía la pena intentarlo. Después de todo en algo hay que creer, aunque sea creer en nada.
Sacó la hoja de la máquina de escribir y la releyó. De esta forma comenzaba la novela que Antonio siempre quiso escribir. Antonio García es un hombre mayor, de esos que al verlos no dejan duda de estar más cerca del final que del principio e inclusive de la mitad. Durante los últimos treinta y cinco años, fue profesor de literatura en un liceo público y salvo por el programa de su materia para cuarto año, ya no recordaba nada de lo que había aprendido sobre literatura. Vivía en un pequeño apartamento lleno de humedad, heredado de una tía y todos los días caminaba las veintisiete cuadras que lo separaban del liceo donde dictaba clases y veintinueve cuadras para volver, porque hacía un desvío de dos cuadras para pasar por el bar de Roberto, un amigo de la infancia. A pesar de su empeño en predicar que lo hacía por el ejercicio, todos sabían que era para ahorrar el costo del boleto por eso algunos de sus allegados conociendo lo magro de sus ingresos, intentaban ayudarlo económicamente; ayuda que él sistemáticamente rechazaba porque sabía que cuando escribiera su obra maestra le sobraría el dinero.
Desde sus años en el IPA, Antonio había querido escribir una novela y tantos años después recién comenzaba a hacerlo, pero se consolaba diciendo que nunca es tarde para empezar, frase que también servía de excusa para aplazar cada vez más el inicio de la obra. Pero todo eso ya no importaba. Al fin había arrancado y qué mejor comienzo que un problema existencial, algo por lo que la mayoría de las personas han pasado, y un buen enganche que promete una respuesta a esa interrogante.
Luego de releerlo no le pareció gran cosa, aunque era un buen comienzo. Sin duda podía mejorar. Aún no había pensado en un título, pero le quedaban muchos capítulos por delante para hacerlo.
Va a ser un éxito, pensó mientras colocaba otra hoja en blanco en la máquina de escribir…
Esa mañana Jorge estaba en su trabajo, sentado frente a la computadora que lo desafiaba con una página de Word en blanco. El respaldo de la silla estaba roto, pero igual era cómoda y sobre todo divertida porque tenía rueditas. Eso le permitía impulsarse hacia atrás con los pies y alejarse velozmente de la máquina, de la monotonía, de lo que lo unía a la realidad, a la sociedad, al aparato frente al que pasaría al menos un tercio de su vida y en función del cual se lo calificaría con algún valor entre productivo e improductivo. Esta vez se impulsó hacia atrás más fuerte que de costumbre, tanto así que el respaldo roto se le incrustó en la espalda y casi cae de la silla. No importaba; valía la pena ver como se alejaba de esa vida, aunque luego de un par de giros volviera a su posición, frente a su destino, a lo que le daba de comer, a lo que realmente valía la pena, a lo que lo haría un hombre de bien o cualquier otro calificativo que podría utilizar un padre con su hijo adolescente para explicarle lo importante de ser parte de la dominación del hombre por el propio hombre.
Esa mañana el paseo en silla por la oficina tuvo otras consecuencias. Al volver a su máquina, Jorge giró la cabeza para mirar por la ventana. Era una ventana grande. En realidad era una puerta de dos hojas con una persiana y una reja que, aunque no permitía ver mucho del mundo exterior, al menos le mostraba un poco de cielo. Fue en ese momento, al ver ese triangulo celeste entre los muros linderos, que se sintió extraño. Primero aturdido, como cuando uno se despierta y se sienta en la cama pero sigue un poco dormido, luego fue como un golpe en la frente, como cuando uno se descubre a sí mismo pensando en algo durante varios minutos, con los ojos bien abiertos y esa expresión dramática en el rostro que provoca que todos alrededor miren raro y es ahí cuando nos damos cuenta que estábamos desconectados del mundo y queremos volver a desconectarnos pero ya es tarde, ya volvimos. En el caso de Jorge, a todo esto se le sumaba la certeza de haber estado soñando durante los últimos 29 años. Sintió que había hecho, como en todos lo sueños, un montón de cosas sin saber por qué las hacía, pero que al mismo tiempo no podía responsabilizar a nadie de haberlo obligado a hacerlas porque de hecho, era su sueño, era producto de su mente. Así se quedó, tratando de explicar esa sensación y dándole vueltas en la cabeza hasta que reaccionó para descubrir sus manos sobre el teclado escribiendo compulsivamente. Qué hago acá… qué hago acá… decía la pantalla una y otra vez, a lo largo de cinco páginas.
Sacó las manos del teclado, rápido, asustado. Miró a su alrededor, todo parecía normal, al menos si definimos normal como aquello a lo que ya se está acostumbrado. Todo estaba en su sitio, pero se veía diferente. Se levantó de la silla de respaldo roto y miró la pantalla de la computadora. Qué hago acá… leyó en voz alta y enseguida el final de la frase estalló en su cabeza: Tiene que haber algo más… A pesar de aflorar como una revelación, esa frase no lo era en absoluto. Era algo que venía dejando de lado desde hacía mucho tiempo. Incluso desde niño, cuando su familia le racionaba la atención había llegado a esa terrible conclusión. Esto no puede ser todo, se decía. Tiene que haber algo más. Pudo haber pensado en la religión como respuesta, si no fuera porque la educación religiosa que recibió desde el jardín de infantes y sobre todo quienes la impartían lo habían llevado a descartar totalmente esa posibilidad.
De pronto le dieron ganas de correr. De salir a la calle, de huir de todo. Pero ¿huir de qué? ¿A qué le quería escapar? ¿A dónde escapar? Sintió miedo. La sola idea de que no hubiera nada más, lo aterrorizó. Aunque podía escapar de la esclavitud de trabajar para vivir, se dijo aliviado, pero ¿para qué?. Quizá podría dedicarse a hacer cosas que le gustaran más, cosas que lo hicieran sentir realizado, pero ¿a qué lo llevaba eso? Tal vez podría salir, conocer el mundo, otra gente, otras realidades, pero eso tampoco lo llevaba a nada.
La reja de la ventana puerta de la oficina tenía círculos, espirales y unos símbolos similares a ese ocho durmiendo del infinito, soldados a sus barrotes. Se le ocurrió que quizá todo fuera cíclico. Si se quiere, la historia de la humanidad y hasta la del universo podría dividirse en ciclos, en etapas. Y de esa misma forma, yendo un nivel más arriba, tal vez esta vida sea una etapa de algo así como una vida más grande. Podía ser que cada persona tuviera una gran vida formada por etapas y que esta vida fuera sólo una de ellas, por lo que después de terminar esta etapa comenzaría otra. Pero enseguida se desanimó pensando que si había una etapa posterior, debía haber una anterior de la que no recordaba nada. Por lo tanto, nada de lo que hiciera en esta etapa tendría sentido en la próxima. Los logros, las alegrías, los amores, los anhelos, el trabajo duro, todo se iría con él a la tumba y al igual que su carne, todas las virtudes serían devoradas por gusanos. Luego de toda una vida procurándose un futuro, un buen pasar, de tratar de agradar a los demás hasta el punto de renunciar a la propia identidad, no quedaría nada. Nacer, crecer, estudiar, trabajar, trabajar, trabajar, quizá reproducirse y morir.
En realidad, Jorge estaba seguro que había algo más y estaba tan convencido de eso que pasaría toda su vida buscándolo, incluso sabiendo que jamás lo encontraría, y se sorprendería a sí mismo en su lecho de muerte, con los ojos bien abiertos y esa expresión dramática, diciéndoles a quienes estuvieran con él esperando su partida: Qué hago acá… tiene que haber algo más. Sin embargo, sentado ahí en su oficina frente a la computadora y con la certeza de que jamás encontraría ese algo más, sintió que igual valía la pena intentarlo. Después de todo en algo hay que creer, aunque sea creer en nada.
Sacó la hoja de la máquina de escribir y la releyó. De esta forma comenzaba la novela que Antonio siempre quiso escribir. Antonio García es un hombre mayor, de esos que al verlos no dejan duda de estar más cerca del final que del principio e inclusive de la mitad. Durante los últimos treinta y cinco años, fue profesor de literatura en un liceo público y salvo por el programa de su materia para cuarto año, ya no recordaba nada de lo que había aprendido sobre literatura. Vivía en un pequeño apartamento lleno de humedad, heredado de una tía y todos los días caminaba las veintisiete cuadras que lo separaban del liceo donde dictaba clases y veintinueve cuadras para volver, porque hacía un desvío de dos cuadras para pasar por el bar de Roberto, un amigo de la infancia. A pesar de su empeño en predicar que lo hacía por el ejercicio, todos sabían que era para ahorrar el costo del boleto por eso algunos de sus allegados conociendo lo magro de sus ingresos, intentaban ayudarlo económicamente; ayuda que él sistemáticamente rechazaba porque sabía que cuando escribiera su obra maestra le sobraría el dinero.
Desde sus años en el IPA, Antonio había querido escribir una novela y tantos años después recién comenzaba a hacerlo, pero se consolaba diciendo que nunca es tarde para empezar, frase que también servía de excusa para aplazar cada vez más el inicio de la obra. Pero todo eso ya no importaba. Al fin había arrancado y qué mejor comienzo que un problema existencial, algo por lo que la mayoría de las personas han pasado, y un buen enganche que promete una respuesta a esa interrogante.
Luego de releerlo no le pareció gran cosa, aunque era un buen comienzo. Sin duda podía mejorar. Aún no había pensado en un título, pero le quedaban muchos capítulos por delante para hacerlo.
Va a ser un éxito, pensó mientras colocaba otra hoja en blanco en la máquina de escribir…
Akasha
miércoles, febrero 22, 2006
Insomnio de una noche de verano.
Hace poco más de un año, en la navidad del dos mil cuatro, encontré una gata. Nunca fui amante de estos animales pero, en este caso tenía alrededor de un mes y medio de vida, estaba sola bajo la lluvia pidiendo ayuda, atrapada arriba de un árbol del que no podía bajar y además, era navidad. Nunca había tenido un gato y era sumamente probable que jamás volviera a tener otro, por lo que éste pasó a representar a todos los gatos y qué mejor forma para denominarla que con el genérico. Gata… se va a llamar Gata.
Hay que admitir que se trataba de un animal sumamente cariñoso y como era muy pequeño aún, cumplía con todos los requisitos para ser querido. El único problema al que se enfrentaba era que en la casa donde vino a caer vivían dos personas. Es decir que un cincuenta por ciento de los habitantes del hogar podría llegar a quererla y el otro cincuenta por ciento, definitivamente no la querría nunca.
Con el pasar de los meses la gata creció, pero no demasiado. Seguía manteniendo esa forma y ese rostro de cachorra. En el mes de octubre del dos mil cinco tuvo su primera cría. Una camada de cuatro cachorros que cuidaba como una verdadera madre. Ellos tardaron aproximadamente un mes antes de salir de su encierro detrás de una tabla en el garaje de la casa, en donde la madre se había encargado de armar una precaria cuna con tierra y trapos. Un buen día los cachorros estaban afuera del garaje. Empezaron a recorrer y explorar el jardín de la casa en donde encontraban fácilmente con qué jugar y donde esconderse cuando alguien se acercaba. Gata siempre los cuidaba. Les procuraba comida, los acicalaba y jugaba con ellos. Durante el día, cuando yo no estaba, salía a recorrer el barrio en busca de comida y les traía a sus hijos el aporte de algunos vecinos que a esta altura, ya le compraban alimento especialmente para ella.
Gata y sus hijos vivían contentos pero con la amenaza constante de que se los llevaran en cualquier momento. Los chicos corrían poco peligro, puesto que se acercaban solamente a mi. Con el resto mantenían una distancia prudente. No así Gata, que ya estaba perfectamente acostumbrada a la gente de la casa y caminaba por entre las piernas de todos. Justamente ese exceso de confianza fue lo que determinó que un buen día, la promesa de alejarla se cumpliera. Un viernes de enero llegué a casa y sólo los chicos vinieron a recibirme con sus maullidos. Faltaba Gata, pero era de suponer que estuviera en algún otro lado procurando alimento. Cada vez que les iba a dar de comer, tanto ella como los cachorros, aparecían como por arte de magia desde la copa de algún árbol o algún rincón, pero esa noche no fue así. Al viernes le siguió el sábado y luego el domingo y Gata seguía sin aparecer. Nadie quiso dar explicaciones de la misteriosa desaparición y ya comenzaba a pensar lo peor. Recién el siguiente martes me enteré de lo ocurrido. Se la habían llevado lejos, tan lejos que jamás podría volver. Los cachorros se habían salvado, curiosamente por no confiar en la gente. En realidad no se si se salvaron; no se si no estarían mejor con su madre; no se como piensa un gato; lo único que puedo decir que durante las siguientes semanas los cachorros pasaban el día maullando, erráticos por el jardín, como si tuvieran la esperaza de que su madre apareciera en cualquier momento atravesando las rejas del portón y corriendo a su encuentro. No se por qué pienso en eso. Son las tres y meda de la mañana, estoy acostado a oscuras mirando una macha de humedad en el techo y pienso en un gato. Quizá sea porque pienso en él como una pérdida. Nunca sufrí una pérdida demasiado significativa en mi vida, salvo por un abuelo con el que jamás tuve una relación demasiado estrecha, o la perdida de algún amor. Quizá el aferrarse a este tipo de cosas tenga que ver con alguna carencia. Seguro que con algo que pasó en la niñez. Todo tiene que ver con algo que pasó en la niñez. O al menos eso dicen. Ese sentimiento de pronto me trasladó un poco más atrás en el tiempo, a otra pérdida. En este caso se trata de Bianca.
Bianca era un conejo, o mejor dicho una coneja y ésta sí tenía nombre propio porque hubo otros antes que ella y existe la posibilidad de que haya otros después. Bianca llegó cuando yo tenía unos doce años y se quedó conmigo hasta los dieciocho más o menos. Cuando llegó no era más grande que un cobayo, siempre inquieta, siempre queriéndose escurrir de mis manos. Blanca con manchas negras, las orejas siempre paradas hasta el día en que mi madre la agarro de ellas. Después de eso una de ellas permaneció un poco caída por el resto de su vida. Ahí tirado recordé cómo al principio huía de todos , o cómo venía corriendo cuando escuchaba el sonido que hacía su ración contra el cristal de un viejo frasco de Bracafé, cómo le gustaba el melón, cómo lo comía de mi mano y luego lamía mis dedos con su lengua espera, curiosamente similar a la de los gatos. Pensé en el día que la encontré en el piso, casi inmóvil. En cómo dejó de comer y se movía cada tanto como en una especie de convulsión. Pensé en cómo me miraba cuando le daba de comer con una jeringa en la boca porque no tenía fuerzas ni para tragar. Pensé en la veterinaria cuando la revisó y me pregunto su edad. Siete años respondí, a lo que ella replicó: generalmente no viven tanto. Me dí cuenta de que esa era su forma de decirme que no iba a sobrevivir.
Murió una noche, sobre un paño, dentro de una caja al lado de la estufa. Llegue y la encontré dura, fría. Mi viejo sentado junto a ella en una de sus últimas noches en casa, no atinó a decir otra cosa que “se murió”. Y ahí volví a pensar que hay pocas personas en mi vida a las que quiero tanto o más de lo que la quise a ella. Tal vez sea porque fue mi única compañía durante mucho tiempo, la única que me escuchaba, aunque no entendiera y aunque no respondiera. Era muchas más de lo que podía esperar del resto de mi familia a pesar de ser tan numerosa.
Se acabó el recuerdo, me dije a mi mismo. Es hora de descansar. Mañana hay que trabajar. Enjugué la humedad en mis ojos, me acomodé de costado e intenté dormir.
viernes, febrero 17, 2006
Terapia de humor
Nunca fui una persona muy alegre. Quizá sea por eso que trato de aprovechar cada momento al que pueda robarle un poco de felicidad. Cada año y desde hace algunos, durante el mes de febrero tiendo a pensar que eso es posible.
Hasta hace unos cinco años, jamás había sido habitué del carnaval. Nunca iba al tablado y siempre quedaba afuera de las conversaciones relacionadas con el tema. Mucho antes de eso, apenas tengo unos vagos recuerdos de mi infancia, en los que aparece mi abuelo llevándome a algún corso o a ver alguna murga, no porque él fuera un apasionado de la celebración, si no simplemente para mostrarme que existía algo llamado carnaval pero que en realidad no valía demasiado la pena.
Los años pasaron y no volví a ver ni oír carnaval salvo por alguna cobertura del desfile inaugural o de las llamadas conducida por Humberto de Vargas, o por un programa en las madrugadas de una conocida radio de f.m.. No era que no me llamara la atención, simplemente no conocía gente con quien ir. Porque sin duda, ante la posibilidad del aburrimiento, siempre era conveniente estar acompañado.
En mi casa, a pesar de tener cuatro hermanos, no había uno que se interesara por el tema incluso, mi madre llegó a comentar en alguna ocasión que esas eran todas cosas de “maricones”.
Mi reencuentro con los tablados fue impulsado por algún amigo de esos que se van encontrando durante la vida o por una novia que entre otras cosas me hizo descubrir el encanto del carnaval. Al principio fue fascinación. Ese asombro propio de los niños pero, cosa rara, en un adulto. Luego ese sentimiento fue sucedido por la desazón y la angustia que provoca el darse cuanta de que eso que perdiste y que tanto buscaste por todos lados, estaba frente a tu nariz.
Sin duda la murga es el ganador de mi categoría, no solamente porque me gusta sino que además soy totalmente intransigente en cuanto a los parodistas y al espectáculo que brindan las comparsas en los tablados, aunque adoro los tambores.
Murgas y quizá algún humorista. Ese es el criterio de selección a la hora de asistir a un tablado u otro. Así fue el pasado domingo: festival de murga en el Tres Cruces. Una velada sencillamente espectacular, salvo por la reiteración sistemática de los lugares comunes en las letras de carnaval, que no lo son únicamente por que todas las murgas los toquen sino porque lo vienen haciendo desde que asisto al espectáculo y me imagino que desde mucho antes también. La nota el domingo la dio la murga Queso Magro, que fue la última de la noche al menos para mi. Una verdadera terapia de humor, no sólo por lo ocurrente y divertido del espectáculo, sino porque por unos minutos logró desconectarme del mundo y regalarme un poco de alegría. Una especie de catarsis. Quizá esté en un error, pero es el aspecto que más destaco de la murga: la capacidad de divertir. Y lo destaco por sobre la capacidad de hacer reflexionar o “no olvidar” y por sobre su carácter denunciante. Claro que sí y no importa que me digan que no es, o al menos no es la única finalidad de la murga. Me divierten, me hacen reír, me hacen feliz por unos minutos en un mundo que no se caracteriza por derrochar felicidad. Eso es más valioso que cualquier otra cosa.
Para mi, el domingo termino con una sonrisa dibujada en el rostro y suficiente energía para encarar toda una semana, que no es poca cosa. Tanto es así que los ecos de esa despedida que prometía volver a empezar, resuenan hasta hoy, casi una semana después.
Hasta hace unos cinco años, jamás había sido habitué del carnaval. Nunca iba al tablado y siempre quedaba afuera de las conversaciones relacionadas con el tema. Mucho antes de eso, apenas tengo unos vagos recuerdos de mi infancia, en los que aparece mi abuelo llevándome a algún corso o a ver alguna murga, no porque él fuera un apasionado de la celebración, si no simplemente para mostrarme que existía algo llamado carnaval pero que en realidad no valía demasiado la pena.
Los años pasaron y no volví a ver ni oír carnaval salvo por alguna cobertura del desfile inaugural o de las llamadas conducida por Humberto de Vargas, o por un programa en las madrugadas de una conocida radio de f.m.. No era que no me llamara la atención, simplemente no conocía gente con quien ir. Porque sin duda, ante la posibilidad del aburrimiento, siempre era conveniente estar acompañado.
En mi casa, a pesar de tener cuatro hermanos, no había uno que se interesara por el tema incluso, mi madre llegó a comentar en alguna ocasión que esas eran todas cosas de “maricones”.
Mi reencuentro con los tablados fue impulsado por algún amigo de esos que se van encontrando durante la vida o por una novia que entre otras cosas me hizo descubrir el encanto del carnaval. Al principio fue fascinación. Ese asombro propio de los niños pero, cosa rara, en un adulto. Luego ese sentimiento fue sucedido por la desazón y la angustia que provoca el darse cuanta de que eso que perdiste y que tanto buscaste por todos lados, estaba frente a tu nariz.
Sin duda la murga es el ganador de mi categoría, no solamente porque me gusta sino que además soy totalmente intransigente en cuanto a los parodistas y al espectáculo que brindan las comparsas en los tablados, aunque adoro los tambores.
Murgas y quizá algún humorista. Ese es el criterio de selección a la hora de asistir a un tablado u otro. Así fue el pasado domingo: festival de murga en el Tres Cruces. Una velada sencillamente espectacular, salvo por la reiteración sistemática de los lugares comunes en las letras de carnaval, que no lo son únicamente por que todas las murgas los toquen sino porque lo vienen haciendo desde que asisto al espectáculo y me imagino que desde mucho antes también. La nota el domingo la dio la murga Queso Magro, que fue la última de la noche al menos para mi. Una verdadera terapia de humor, no sólo por lo ocurrente y divertido del espectáculo, sino porque por unos minutos logró desconectarme del mundo y regalarme un poco de alegría. Una especie de catarsis. Quizá esté en un error, pero es el aspecto que más destaco de la murga: la capacidad de divertir. Y lo destaco por sobre la capacidad de hacer reflexionar o “no olvidar” y por sobre su carácter denunciante. Claro que sí y no importa que me digan que no es, o al menos no es la única finalidad de la murga. Me divierten, me hacen reír, me hacen feliz por unos minutos en un mundo que no se caracteriza por derrochar felicidad. Eso es más valioso que cualquier otra cosa.
Para mi, el domingo termino con una sonrisa dibujada en el rostro y suficiente energía para encarar toda una semana, que no es poca cosa. Tanto es así que los ecos de esa despedida que prometía volver a empezar, resuenan hasta hoy, casi una semana después.
lunes, febrero 13, 2006
Tras las rejas
El sábado por la tarde yo, al igual que muchos uruguayos, nos dispusimos a disfrutar de la segunda parte de las llamadas. Digo solamente uruguayos por que la enorme cantidad de turistas que se pudo ver en el mismo lugar apenas una semana antes, esta vez brillaba por su ausencia.
A las 18:30 en punto ya estaba en la plaza Carlos Gardel, en la salida de las comparsas, envuelto en ese sentimiento de dejabú y las ganas incontenibles de decirle a todo el que me cruzaba “esto ya pasó”. Las hipótesis y conjeturas no se hicieron esperar: estoy viviendo dos veces algunas cosas, estoy atrapado en un circulo temporal en el que el fin se convierte en principio una y otra vez, esto es una falla en la matriz y en cualquier momento llega Smith, esto es un plan de algún estado extranjero para volvernos a todos locos y así poder apoderarse del agua… Por suerte ese tipo de pensamientos cesaron repentinamente al escuchar la primera cuerda que ya estaba saliendo y ahí empezaron las idas y venidas para ver en que punto o en que cruce podría pasar para el otro lado, es decir para el interior del festejo. Todas las intersecciones con Carlos Gardel e Isla de Flores, estaban bloqueadas por numerosas rejas amarillas que cual presas hidroeléctricas contenían a la gente que, a diferencia del agua, no podía escurrirse entre los barrotes ni entre los pequeños huecos que quedaban libres, no por un impedimento físico sino por la presencia de los oficiales de la ley y sobre todo el personal de la intendencia, que cual perros rabiosos y malhumorados, literalmente hablando, custodiaban el tráfico de personas y algunos bienes, como en el caso del paquete de mayonesa Delicia que portaba un muchacho con quien un guardia mantuvo una discusión de varios minutos , pero que luego logró pasar alegando que vivía a mitad de cuadra y que iba a su casa. “Si saliste, no podés entrar… te hubieras aprovisionado antes de la fiesta” le dijo el cara cagada de la intendencia. “De que fiesta me hablas con soretes como vos”, se me ocurrió decirle oportunamente, pero mantuve silencio para no perder el lugar conquistado, puesto que apenas unos minutos antes había cruzado ilegalmente hacia el interior del enrejado. A diferencia de la mayoría del público, desde donde me encontraba pude ver bastante bien a la mayoría de los conjuntos, salvo el los momentos que uno de los perros rabiosos antes mencionados molestaba para que me corriera dos pasos a la derecha porque, supuestamente, “este espacio tiene que quedar libre” y le faltó decir “porque a mi se me antoja”,a lo que me negué constantemente por no perder la escueta sombra que me proporcionaba una columna y que impedía que los rayos del sol impactaran directamente en mi rostro, sin mencionar el drama que significó para el funcionario el momento en el que yo y otras personas nos dispusimos a sentarnos en el cordón de la vereda, vacía por cierto. Pero sin duda, la nota graciosa fue ver hacer un poco de ejercicio a los oficiales, que ya habiendo atravesado el umbral de la obesidad, estaban encargados de cerrar y abrir las rejas de la calle Ejido al comenzar y al finalizar la pasada de cada una de las comparsas, mientras las bailarinas de los conjuntos bañadas en sudor debido al fuerte calor del sábado a esa hora, sonreían al público que sólo podían ver a través de los barrotes amarillos y no paraban de bailar. Desde ese punto en adelante, la calle desierta. Para el otro lado las sillas de la intendencia que esta vez eran gratis, mientras alguna señora indignada discutía con la seguridad porque había pagado su asiento la semana anterior pero esta vez no podía ingresar siquiera a ver.
El resultado del sábado fue sin duda una goleada en contra del espectáculo y la fiesta de las llamadas. Un claro ejemplo de un exceso de seguridad injustificado que termina por entorpecer el evento, intentando redimirse de esta forma de los errores cometido anteriormente. Probablemente nade les haya avisado tanto a la intendencia como al ministerio del interior, que lo que se hizo mal en un momento ya está hecho y no hay nada que se pueda hacer en el futuro para cambiarlo. Pues bien, la cantidad de efectivos policiales que faltaron unos días antes estaban esta vez, pero para controlar una cantidad de público decenas de veces inferior. Es un poco impensable que alguien quiera causar estragos a una semana de lo ocurrido, con la presencia policial que se esperaba y a esa hora en la que aun era día, a pesar de que los detenidos la semana anterior ya estuvieran nuevamente en la calle. Sin duda, el gran perjudicado fue por un lado el público que asistió a ovacionar a los conjuntos y que debió permanecer tras las rejas, apiñados de a cientos en cada esquina, mientras los verdaderos delincuentes están sueltos. Y por otro lado los conjuntos que debieron desfilar a plena luz del día, un tramo mucho más corto, y salvo por una parte en el que solamente algunos pudieron acceder a las sillas, despojados totalmente del calor, la cercanía y el cariño de su público.
A las 18:30 en punto ya estaba en la plaza Carlos Gardel, en la salida de las comparsas, envuelto en ese sentimiento de dejabú y las ganas incontenibles de decirle a todo el que me cruzaba “esto ya pasó”. Las hipótesis y conjeturas no se hicieron esperar: estoy viviendo dos veces algunas cosas, estoy atrapado en un circulo temporal en el que el fin se convierte en principio una y otra vez, esto es una falla en la matriz y en cualquier momento llega Smith, esto es un plan de algún estado extranjero para volvernos a todos locos y así poder apoderarse del agua… Por suerte ese tipo de pensamientos cesaron repentinamente al escuchar la primera cuerda que ya estaba saliendo y ahí empezaron las idas y venidas para ver en que punto o en que cruce podría pasar para el otro lado, es decir para el interior del festejo. Todas las intersecciones con Carlos Gardel e Isla de Flores, estaban bloqueadas por numerosas rejas amarillas que cual presas hidroeléctricas contenían a la gente que, a diferencia del agua, no podía escurrirse entre los barrotes ni entre los pequeños huecos que quedaban libres, no por un impedimento físico sino por la presencia de los oficiales de la ley y sobre todo el personal de la intendencia, que cual perros rabiosos y malhumorados, literalmente hablando, custodiaban el tráfico de personas y algunos bienes, como en el caso del paquete de mayonesa Delicia que portaba un muchacho con quien un guardia mantuvo una discusión de varios minutos , pero que luego logró pasar alegando que vivía a mitad de cuadra y que iba a su casa. “Si saliste, no podés entrar… te hubieras aprovisionado antes de la fiesta” le dijo el cara cagada de la intendencia. “De que fiesta me hablas con soretes como vos”, se me ocurrió decirle oportunamente, pero mantuve silencio para no perder el lugar conquistado, puesto que apenas unos minutos antes había cruzado ilegalmente hacia el interior del enrejado. A diferencia de la mayoría del público, desde donde me encontraba pude ver bastante bien a la mayoría de los conjuntos, salvo el los momentos que uno de los perros rabiosos antes mencionados molestaba para que me corriera dos pasos a la derecha porque, supuestamente, “este espacio tiene que quedar libre” y le faltó decir “porque a mi se me antoja”,a lo que me negué constantemente por no perder la escueta sombra que me proporcionaba una columna y que impedía que los rayos del sol impactaran directamente en mi rostro, sin mencionar el drama que significó para el funcionario el momento en el que yo y otras personas nos dispusimos a sentarnos en el cordón de la vereda, vacía por cierto. Pero sin duda, la nota graciosa fue ver hacer un poco de ejercicio a los oficiales, que ya habiendo atravesado el umbral de la obesidad, estaban encargados de cerrar y abrir las rejas de la calle Ejido al comenzar y al finalizar la pasada de cada una de las comparsas, mientras las bailarinas de los conjuntos bañadas en sudor debido al fuerte calor del sábado a esa hora, sonreían al público que sólo podían ver a través de los barrotes amarillos y no paraban de bailar. Desde ese punto en adelante, la calle desierta. Para el otro lado las sillas de la intendencia que esta vez eran gratis, mientras alguna señora indignada discutía con la seguridad porque había pagado su asiento la semana anterior pero esta vez no podía ingresar siquiera a ver.
El resultado del sábado fue sin duda una goleada en contra del espectáculo y la fiesta de las llamadas. Un claro ejemplo de un exceso de seguridad injustificado que termina por entorpecer el evento, intentando redimirse de esta forma de los errores cometido anteriormente. Probablemente nade les haya avisado tanto a la intendencia como al ministerio del interior, que lo que se hizo mal en un momento ya está hecho y no hay nada que se pueda hacer en el futuro para cambiarlo. Pues bien, la cantidad de efectivos policiales que faltaron unos días antes estaban esta vez, pero para controlar una cantidad de público decenas de veces inferior. Es un poco impensable que alguien quiera causar estragos a una semana de lo ocurrido, con la presencia policial que se esperaba y a esa hora en la que aun era día, a pesar de que los detenidos la semana anterior ya estuvieran nuevamente en la calle. Sin duda, el gran perjudicado fue por un lado el público que asistió a ovacionar a los conjuntos y que debió permanecer tras las rejas, apiñados de a cientos en cada esquina, mientras los verdaderos delincuentes están sueltos. Y por otro lado los conjuntos que debieron desfilar a plena luz del día, un tramo mucho más corto, y salvo por una parte en el que solamente algunos pudieron acceder a las sillas, despojados totalmente del calor, la cercanía y el cariño de su público.
martes, febrero 07, 2006
Cena Show

Señoras y señores, hoy voy a recomendarles un lugar increíble que tuve el gusto de conocer anoche. Alrededor de las 20 horas, tomé el 116 rumbo a la aduana y después de 25 minutos de viaje descendí del transporte en una de las plataformas de la Plaza Independencia. Me dirigí con celeridad (puesto que estaba ya sobre la hora convenida) a la puerta del teatro Solís. A los pocos segundos de cruzar la entrada, se acercó una señorita sumamente agradable que me indicó con rapidez y cortesía un lugar vacío donde pude ubicarme. El tema del día era la cocina rioplatense y la cena no se hizo esperar. La entrada fue poco menos que sublime. Una serie de 8 bocadillos de tango, que mezclaban diferentes sabores, desde la picardía de una “Garufa” hasta un “Melancólico”, o un tristísimo “Adiós Nonino”, pasando también por ese sabor familiar de un “Cambalache” y por una nacionalista “Cumparsita”, todo acompañado del lamento de una “Vieja Viola”. La sorpresa fue aun mayor cuando esta entrada vino servida por un conjunto de chicos y chicas que parecían deslizarse en el aire, con movimientos tan llenos de gracia y gusto que lograban estremecer, sobretodo una de ellas, una rubia sencillamente para enamorarse. La entrada además de muy bien servida estuvo del mismo modo bien regada con el potente gorjeo de un miembro del staff del lugar.
Luego de devorar este primer plato con una velocidad que rozaba la desesperación, llegó el segundo. Un lomo de Candombe For Export, que como no pudo ser de otra manera, vino servido de la mano de tres morochos sumamente simpáticos que recorriendo cada una de las mesas el ritmo del borocotó, hacieron las delicias del público que no dudó en acompañarlos con sus palmas al ritmo de la característica clave.
Ya hacia el final de la velada, llegó el postre, que resulto tan glorioso o más que el resto de la cena. Un sorbete orquestal de chocolate Rada, que empezaba suave, tranquilo, pero que tenía tantas calorías que fue subiendo la temperatura del lugar de manera insospechada, hasta terminar en una explosión de sabores y sonidos. El sorbete llegó acompañado de una salsa de batería de Contrafarsa y un crocante de Reina de la Teja, la combinación perfecta que resultó ser el broche de oro tanto para el plato como para la noche. Todo el público presente no dudó en ovacionar de pie a los más de cien cocineros, al chef Vigil y por supuesto a cada uno de los platos de la noche. Sinceramente no se puede más que recomendar de forma absoluta este lugar, del que no se si saldrán con la panza llena, pero seguro lo harán con el corazón contento. Definitivamente, toda una cena para el espíritu.
Señoras y señores, Mp3 . Montevideo por tres con tango, candombe y murga. Sin duda una cita ineludible, en un lugar siempre disfrutable.
En el teatro Solís del 6 al 23 de febrero. La recomendación está hecha. El consumo mínimo por persona es de 200 pesos, incluye cubiertos, pero no incluye bebida.
(inspirado en un personaje de Diego Ripol)
lunes, febrero 06, 2006
La alegría va por barrios…
La alegría va por barrios. Probablemente haya pocas frases tan repetidas hasta el cansancio. Si la buscamos, seguro podremos encontrar alguna verdad derivada de la observación y el empirismo encerrada en esta frase, al igual que en la mayoría de los dichos populares. Pero más allá de su veracidad, como siempre ocurre, en este caso también hay una excepción que confirma la regla. El pasado viernes 3 de febrero estuvo la alegría de muchos barrios de Montevideo aglomerada en uno solo, o mejor dicho en dos. Alegría que fue imposible no ver en los rostros de los niños, de los Gramilleros, de las Mama Vieja o inclusive de las bailarinas que a pesar de tener que transitar una especie de vía crusi, que empezó en los tacos altos y terminó en los manotazos de los transeúntes, no perdieron en ningún momento la sonrisa y la emoción. Tanto es así, que los únicos rostros que hacían dudar durante un segundo de que todo el mundo se divertía, eran las muecas de dolor de alguno de los encargados de ponerle ritmo a la fiesta. Como dije, sólo se podía dudar un segundo hasta notar la emoción detrás de ese sufrimiento y la energía que le transmitían tanto al tambor como a todo el público presente. Por un lado la sangre en las lonjas, por otro la que seguro no faltó debido a los disturbios. “Los energúmenos de siempre”, por seguir en la línea de las frases repetidas hasta el cansancio. La diferencia con esta frase es que ya todos estamos realmente cansados de repetirla. Este año, esos energúmenos hicieron historia, no por la gravedad de los desmanes que a esta altura tanto da, sino por una suspensión historica de la fiesta para la que miles de personas se prepararon durante todo un año y en este caso, otra frase repetida, “por el amor al arte”. Pero no importa cuantos heridos haya, siempre y cuando se mantenga siempre presente esa “garra” de la que también tanto se ha hablado, que nos lleva a la violencia desde el deporte, pasando por la política hasta llegar a Isla de Flores. Mantengamos eso, que a esta altura se ha convertido en política de estado, porque “Los Uruguayos no nos vamos a dejar patotear” ni por los de afuera ni por nuestros hermanos. Las comparaciones siempre son odiosas, pero quizá sea hora de dejar de hablar de la violencia de treinta años atrás y empezar a hablar de la violencia del presente, ¿o acaso nos vamos a empezar a ocupar dentro de treinta años más? La historia se escribe todos los días y es tan historia lo del pasado viernes, o la de hace cien años, o un consejos de ministros en el interior que paradójicamente se realizó en una fortaleza.
La alegría va por barrios. Probablemente haya pocas frases tan repetidas hasta el cansancio. Si la buscamos, seguro podremos encontrar alguna verdad derivada de la observación y el empirismo encerrada en esta frase, al igual que en la mayoría de los dichos populares. Pero más allá de su veracidad, como siempre ocurre, en este caso también hay una excepción que confirma la regla. El pasado viernes 3 de febrero estuvo la alegría de muchos barrios de Montevideo aglomerada en uno solo, o mejor dicho en dos. Alegría que fue imposible no ver en los rostros de los niños, de los Gramilleros, de las Mama Vieja o inclusive de las bailarinas que a pesar de tener que transitar una especie de vía crusi, que empezó en los tacos altos y terminó en los manotazos de los transeúntes, no perdieron en ningún momento la sonrisa y la emoción. Tanto es así, que los únicos rostros que hacían dudar durante un segundo de que todo el mundo se divertía, eran las muecas de dolor de alguno de los encargados de ponerle ritmo a la fiesta. Como dije, sólo se podía dudar un segundo hasta notar la emoción detrás de ese sufrimiento y la energía que le transmitían tanto al tambor como a todo el público presente. Por un lado la sangre en las lonjas, por otro la que seguro no faltó debido a los disturbios. “Los energúmenos de siempre”, por seguir en la línea de las frases repetidas hasta el cansancio. La diferencia con esta frase es que ya todos estamos realmente cansados de repetirla. Este año, esos energúmenos hicieron historia, no por la gravedad de los desmanes que a esta altura tanto da, sino por una suspensión historica de la fiesta para la que miles de personas se prepararon durante todo un año y en este caso, otra frase repetida, “por el amor al arte”. Pero no importa cuantos heridos haya, siempre y cuando se mantenga siempre presente esa “garra” de la que también tanto se ha hablado, que nos lleva a la violencia desde el deporte, pasando por la política hasta llegar a Isla de Flores. Mantengamos eso, que a esta altura se ha convertido en política de estado, porque “Los Uruguayos no nos vamos a dejar patotear” ni por los de afuera ni por nuestros hermanos. Las comparaciones siempre son odiosas, pero quizá sea hora de dejar de hablar de la violencia de treinta años atrás y empezar a hablar de la violencia del presente, ¿o acaso nos vamos a empezar a ocupar dentro de treinta años más? La historia se escribe todos los días y es tan historia lo del pasado viernes, o la de hace cien años, o un consejos de ministros en el interior que paradójicamente se realizó en una fortaleza.
viernes, febrero 03, 2006
La modernidad aun no lo ha cambiado todo
Quizá alguien ya haya pensado en esto y aunque no sea así, de todas formas no es una observación demasiado profunda.
Hace unos días, cuando iba incómodamente sentado en el 181, rumbo a casa luego de una larga e inútil jornada laboral, me llamó la atención una pareja que venía charlando, sentada en el asiento de atrás.
La charla giraba en torno a los celulares. Estas dos personas se dieron maña para estar durante unos veinte minutos hablando sobre celulares, comparando modelos, prestaciones, el servicio de un proveedor de conexión contra el de otro, etc, etc… En realidad más allá de la angustia que me pudiera provocar el hecho de que dos personas no tuvieran nada más interesante de qué hablar, esto funcionó como una especie de disparador pera el ojo observador. En seguida noté que aproximadamente un 50% del pasaje, estaba inmerso en la pantalla de su celular, escribiendo mensajes, escuchando correo, hablando, jugando, o probando ringtones y contaminando sonoramente mi espacio sin ninguna impunidad. Es verdad que el problema del retroceso en la interacción entre las personas está bastante trillado… solamente diré que me parece bastante sintomático de una sociedad enferma, el hecho de que para decirle algo a quien tengo al lado le mande un mensaje de texto además, por supuesto del problema que significa la perdida del lenguaje gestual, del significado de una mirada, un roce, una postura, al menos mientras las nuevas tecnologías no puedan incluirlos.
Todas estas vueltas fueron en realidad para introducir lo que en realidad pensé en ese momento, sentado en ese 181. La tecnología puede avanzar más y más. Dentro de poco no vamos a conocer el rostro de nuestro mejor amigo, vamos a tener algún aparato que nos haga todo, desde transportarnos hasta limpiarnos el culo. Lo que no ha cambiado desde el principio de la historia es la forma en la que nos relacionamos íntimamente con otra persona… me refiero a la forma de coger, hablando mal y pronto. Si bien se han introducido un sin fin de variantes para esta practica, el “clásico mete saca” (como lo llamara Alex DeLarge) sigue funcionando de la misma forma, más allá de con quién o qué se lo practique. Quizá tenga que ver con que es una practica más instintiva que racional. Instinto reproductivo que le dicen. No se… talvez sea hora de empezar a hacerle más caso a los instintos que a la razón…
Quizá alguien ya haya pensado en esto y aunque no sea así, de todas formas no es una observación demasiado profunda.
Hace unos días, cuando iba incómodamente sentado en el 181, rumbo a casa luego de una larga e inútil jornada laboral, me llamó la atención una pareja que venía charlando, sentada en el asiento de atrás.
La charla giraba en torno a los celulares. Estas dos personas se dieron maña para estar durante unos veinte minutos hablando sobre celulares, comparando modelos, prestaciones, el servicio de un proveedor de conexión contra el de otro, etc, etc… En realidad más allá de la angustia que me pudiera provocar el hecho de que dos personas no tuvieran nada más interesante de qué hablar, esto funcionó como una especie de disparador pera el ojo observador. En seguida noté que aproximadamente un 50% del pasaje, estaba inmerso en la pantalla de su celular, escribiendo mensajes, escuchando correo, hablando, jugando, o probando ringtones y contaminando sonoramente mi espacio sin ninguna impunidad. Es verdad que el problema del retroceso en la interacción entre las personas está bastante trillado… solamente diré que me parece bastante sintomático de una sociedad enferma, el hecho de que para decirle algo a quien tengo al lado le mande un mensaje de texto además, por supuesto del problema que significa la perdida del lenguaje gestual, del significado de una mirada, un roce, una postura, al menos mientras las nuevas tecnologías no puedan incluirlos.
Todas estas vueltas fueron en realidad para introducir lo que en realidad pensé en ese momento, sentado en ese 181. La tecnología puede avanzar más y más. Dentro de poco no vamos a conocer el rostro de nuestro mejor amigo, vamos a tener algún aparato que nos haga todo, desde transportarnos hasta limpiarnos el culo. Lo que no ha cambiado desde el principio de la historia es la forma en la que nos relacionamos íntimamente con otra persona… me refiero a la forma de coger, hablando mal y pronto. Si bien se han introducido un sin fin de variantes para esta practica, el “clásico mete saca” (como lo llamara Alex DeLarge) sigue funcionando de la misma forma, más allá de con quién o qué se lo practique. Quizá tenga que ver con que es una practica más instintiva que racional. Instinto reproductivo que le dicen. No se… talvez sea hora de empezar a hacerle más caso a los instintos que a la razón…
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