domingo, octubre 22, 2006

Crónicas de viaje 21

Desde Toulouse fuimos en autobus hasta Andorra. No saben lo angustioso que resulta ir en una especie de micro que va a mil, subiendo a las montañas por rutas angostísimas y llenas de curvas sumamente pronunciadas y mirar hacia abajo para darse cuenta de que estás a cientos de metros de altura y que si el conductor se equivoca por menos que sea en el cálculo, no te salvás. Pero bueno. Llegamos sano y salvos y con un poco de dolor de oido. A Andorra llegamos después de las 10 de la noche y hacía un frío de cagarse. La peor parte es que teníamos que subir unos 7 kilómetros más para llegar a nuestro hotel y que el transporte público funcionaba hasta las 7 de la tarde o algo así. Empezamos a caminar haciendo dedo y por suerte un chico que iba cerca de donde teníamos que ir nosotros nos alcanzó.
EL hotel estaba bien. La dueña era conocida de Diego de una temporada de invierno en la que había trabajado en Andorra y no tuvo problema en albergarnos y hacernos precio por la habitación. A esa hora estaba todo desierto salvo por un bar que quedaba ahi cerca, donde había un par de clientes y los 5 o 6 argentinos que trabajaban ahí viendo un partido de River. Comimos algo y nos fuios a dormir.
Al otro día nos abrigamos bien y salimos a recorrer el lugar. Bajamos nuevamente hasta Andorra a recorrer la city que se caracteriza por estar llena de comercios, tanto de ropa de grandes marcas, como de tecnología. Lo que pasa es que Andorra es como una gran zona franca en la que no hay impuestos y durante la temporada todos los turistas gastan fortunas comprando de todo. En realidad no está tan barato como debería estar sin tener impuestos, pero con poner todo unos euros más barato que en el resto de los paises alcanza paa que la gete compren y de paso las tiendas ganan más que las de cualquier otra parte.
EL lugar: Andorra está bien, aunque me hubiera gustado verla con nieve. Al parece cambia totalmente cuando el paisaje es totalmente blanco. De todas formas es un lugar bonito. En medio de una montaña, rodeado de muchas otras que en esta epoca están totalmente verdes y rebosantes de vegetación. En la villa es todo bastante nuevo y moderno y se está construyendo constantemente, pero más hacia arriba las construcciones son más antiguas y pintorezcas. Hay un rio de agua pura y transparente que baja desde la montaña y que pasa por el costado del hotel donde nos quedabamos, que en primavera llega casi a desbordarse por lo que en algunas partes tuvieron que hacerle paredes altas a los costados.
En resumen es un lugar muy bonito que durante el invierno se transforma y se llena de turistas que viene a hacer deportes de invierno y a dejar su dinero.
A saber si vienen a Andorra. O tienen auto, o se manejan a dedo. El transporte público es poco y después de cierta hora no pasa más y a eso se le suma que en invierno cuando nieva mucho directamente no salen. Pueden aprovechar para comprar tecnología un poco más barata que en el resto de Europa.

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