martes, octubre 10, 2006

Crónicas de viaje 9

Llegamos a Praga: Despuès de caminar por unas calles interminables tan empinadas que casi hacía falta escalera para subirlas, llegamos al albergue. La verdad es que dejaba bastante que desear y nuestra habitación estaba a cinco pisos de altura por escalera, que no sería demasiado si no fuera por haber caminado antes por aquellas calles.
La ciudad, bien. En cuanto a limpieza es bastante peor que Uruguay y los mendigos por la calle hacen notar que Repulbica Checa aun no es parte de la Cmunidad. Una ciudad sumamente barata con respecto al resto de Europa. De hecho el cambio de euros a la moneda local es muy parecido que a pesos uruguayos. La comida es muy barata y el hospedaje casi la mitad de lo que pagamos en otros hostels. Por supuesto que en la parte turística (está lleno de turustas) los precios eran un poco más elevados, pero saliendo un poco del circuito se encuentran buenos lugares.
El recorrido del primer día nos llevó por toda la parte antigua: iglesias, torres, castillos, puentes, etc, y terminó de pub en pub y de cerveza en cerveza, que además de ser muy buena es muy barata.
Lamentablemente no fuimos al teatro negro ni a escuchar alguna sinfónica, pero para compensar me llevo un titere de recuerdo que si no logro aprender a usarlo, va a resultar un muy buen adorno.
Como para destacar: Praga se conoce en uno o dos días. Hay que venir preparado para las largas subidas y para los oportunistas.
El mejor tipo de cambio lo encontramos en la estación de tren. En la calle está lleno de cambios que no hacen más que timar a los turistas. Te ponen afuera un tipo de cambio excelente y adentro en otro cartel te aclaran las condiciones pero solo en checo y al final terminas haciendo un muy mal negocio. de hecho, fuimos unos de los que caimos y de tanto relajo que armamos terminaron haciendo un cambio un poco mejor.
Si piensan comprar recuerdos no lo hagan en los comercios. Hay unos mercadillos en las plazas que venden las mismas cosas bastante más barato y si les interesa comprar un buen títere, pueden hacerlo por el equivalente a unos 45 euros.
Ahora estamos en tren a Vienna. Son unas cuatro horas y media desde Praga. Esta vez salimos temprano para poder dejar todo en el hostel y salir a conocer la noche austríaca. Vamos a ver si vamos a un buuen concierto.

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