viernes, octubre 13, 2006

Crónicas de viaje 12

Munich: Llegamos cerca del mediodía del día 3 de octubre, dejamos los bolsos en la estación y salimos a recorrer la city. Era un día de fiesta nacional y estaba todo cerrado, pero de todas formas había mucha gente recorriendo. Dimos una vuelta por el centro, caminamos lo más posible en unas cuatro o cinco horas y luego arrancamos para la parte importante.
La Oktoberfest: Era el último día y estaba hasta las bolas de gente. EL lugar es algo así como el predio de la rural del prado pero bastante máa=s grande. Entrás y y o primero que se ve so n un montón de juegos al estilo parque Rodo: Autos chocadores, tren fantasma, montaña rusa, etc, etc, y un montón de lugares donde venden todo tipo de comidas. Despu'es hay una serie de galpones tambi'en como los de la rural pero algo así como el doble de grandes, llenos de mesas. Al parecer, cada uno de estos galpones está auspiciado por una cerveza y lo que haces es entrar, encontrar un lugarcito en una de las mesas (si es que lo encontrás) y esperar que pase alguna de las chicas vestidad con trajes típicos. A ellas le pedís lo uqe quer'es.
La jarra de cerveza valía 7.4 euros. Luego en venecia nos encontramos con un chico colombiano que nos contó que días antes, cuando 'el estuvi, valíia 5.
El ambiennte, por supuesto, es de fiesta. Están todos totalmente en pedo cantando mientras las bandas tocan canciones típicas. En el aire se respirauna mezcla de tabaco, cerveza, vómito y comida. En realidad nada agradable si me pongo a pensar, pero despu;es de la segunda jarra de cerveza ya no importa nada y estás a los gritos como uno más.
El lugar está lleno de turistas y según un aleman con el que hablamos, la fiesta es cada vez más para ellos, aunque los alemanes siguen apegados a la tradición y los ves paseando con cus trajes típicos tanto por el predio, como por toda la ciudad.
Estuvo muy bueno, hasta que a eso de las ocho se largó a llover de una forma increible. La gente corría para todos lados, mientras que muchos otros, totalmente mamados, seguían bebiendo bajo la lluvia. Como con la lluvia no podíamos seguir recorriendo, nos metimos en otro de los galpones a seguir bebiendo.
Ya cerca de las diez y media de la noche y bastante mojados, arancamos para la estación de tren, donde teníamos un tren para Venecia que duraría toda la noche.

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