- ¿Entonces? ¿Qué hacemos?
- No se… Yo aquí estoy bien.
- Si…yo también, pero quizá podríamos ir a casa y seguir la charla ahí.. no se… podríamos estar más cómodos, sin tanto ruido…
- Sí… aunque al no conocer tu casa, la probabilidad de que me sienta más cómoda en ella es tan alta como la probabilidad de que no lo haga, así que no veo por qué irnos y arriesgarnos a un arrepentimiento posterior.
- Bueno… sí… visto desde ese ángulo el razonamiento es bastante lógico, aunque yo no pensaba en ninguna situación incómoda... simplemente seguir la conversación, tomar y quizá fumar algo, y divagar un buen rato sin necesidad de contacto físico, aunque llegado el momento no me opondría a ello.
- O sea que te acercaste a mi y me empezaste a hablar sólo con la idea de llevarme a tu casa.
- Si fuera así te lo habría propuesto hace tres horas y media, después de decirte “hola”.
- Eso quiere decir que en ese momento no me considerabas lo suficientemente buena como para invitarme a tu casa.
- Exacto… que seas preciosa no quiere decir que me quiera acostar contigo.
- ¿Y qué cambió?
- Cambió que ahora sí me quiero acostar contigo.
- Pero.. ¿no me invitabas a tu casa simplemente a seguir la charla, tomar y quizá fumar algo y divagar un buen rato sin necesidad de contacto físico?
- Claro… pero también pienso que, después de haber estado charlando y cagándonos de risa toda la noche y de haberte dicho que sos preciosa, no aceptarías venir a casa si no quisieras acostarte conmigo.
- Buen punto.
- ¿Te parece? Creo que el "sos preciosa" fue muy “cliché”, además de ser una expresión bastante en desuso.
- Técnicamente, un “cliché” en desuso es una contradicción. ¿Cuál fue tu error?
- Es verdad... el “cliché” no fue la expresión en sí misma, sino haber dicho algo así. ¿También es un "cliché" un chico que se quiere hacer el inteligente frente a una chica y no lo logra? Punto en contra.
- Ja ja... No importa… la próxima seguro sale mejor…¿vamos?
- Dale.
jueves, mayo 22, 2008
...
- No viejo… no tengo monedas.
- No pasa nada te lo limpio igual.
- No, no quiero que me lo limpies, porque no te voy a dar nada.
- No pasa nada, me la das a la vuelta.
- Pero a la vuelta en todo caso vuelvo por el otro lado y vos estás de este, así que no te la voy a poder dar tampoco
- Bueno…me la das otro día.
- No flaco…no entendés que no te quiero dar nada…ni ahora, ni después… Porque en realidad sí tengo monedas pero son mías y no te las quiero dar, pero tampoco me quiero sentir mal, porque me parece una mierda que tengas que limpiar vidrios, o vender lo que sea, o hacer malabares en los semáforos para poder comer. Pero si me limpias el vidrio, o veo tus malabares, o lo que sea, me voy a sentir en la obligación de darte algo y si no te lo doy me voy a sentir muy mal conmigo. Así que no quiero que me limpies nada y no quiero tener que verte pidiendo. ¿Qué derecho tenés vos a hacerme sentir mal?
- Está bien flaco…no te lo limpio.
- No…¿sabés qué? Ahora lo limpiás.. y te vas a llevar estas monedas. Pero que quede bien limpio, porque tampoco quiero pagar por un mal servicio. Aunque se que después que me vaya voy a terminar puteando por haberte dado algo y porque el vidrio quedó todo lambeteado.
- Pero flaco…ya está la verde.
- No me importa…que toquen bocina…vos limpiás el vidrio… ¿o qué? ¿ahora no querés limpiarlo? ¿mis monedas acaso no valen? Porque yo no se si te diste cuenta pero hay gente pidiendo monedas en todos los semáforos. Si vos no me prestás el servicio, algún otro lo va a hacer. Son como 30 semáforos de casa al trabajo y en todos hay gente pidiendo y ofreciendo algo a cambio. ¿A vos te parece que yo le puedo dar una moneda a todos? Podría darle 50 centésimos a cada uno y así no gastaría tanto, pero tendría que aguantar la cara de culo del que la recibe. Además me parece una falta de respeto darle a alguien 50 centésimos por limpiarme el vidrio, pero aunque lo hiciera, serían 15 pesos a la ida y 15 a la vuelta, por 20 días de trabajo, suponiendo que no salgo de mi casa los sábados y domingos, estaría regalando 600 pesos al mes, que pueden ser los 600 pesos que gasta uno en una sóla salida de joda, o los que gastás vos por mes en la leche de tu hijo. ¿Y quién tiene más derecho a gastarlos? ¿El que los tiene porque los laburó, o el que no los tiene poruqe no tiene laburo? Y de todas formas ¿cuántas veces en un día se puede limpiar un parabrisa? Me lo estarían volviendo a limpiar antes de que se seque la limpiada anterior. Pero ¿sabés qué? Igual no debería darle nada a nadie, aunque después me sienta mal. Porque en realidad ya no me afecta tanto. Ya estoy acostumbrado a que me pida gente de todas las edades y ya me acostumbré a decirles que no tengo nada, sabiendo que tengo un montón de monedas en el bolsillo.
- Ta bien flaco… dejalo así… te va a dar algo…
- No…pero yo quiero que me entiendas. En realidad no tengo nada contra vos ni contra ninguno de los que piden monedas… lo que no quiero es que existan… o sea… no es que no quiera que exista la persona, sino la situación que los lleva a tener que salir a pedir monedas… ¿me entendés?
- ¿Sabés qué pasa flaco? La única forma de terminar con ese problema es terminar con la gente a la que le importa. Salú…
- No pasa nada te lo limpio igual.
- No, no quiero que me lo limpies, porque no te voy a dar nada.
- No pasa nada, me la das a la vuelta.
- Pero a la vuelta en todo caso vuelvo por el otro lado y vos estás de este, así que no te la voy a poder dar tampoco
- Bueno…me la das otro día.
- No flaco…no entendés que no te quiero dar nada…ni ahora, ni después… Porque en realidad sí tengo monedas pero son mías y no te las quiero dar, pero tampoco me quiero sentir mal, porque me parece una mierda que tengas que limpiar vidrios, o vender lo que sea, o hacer malabares en los semáforos para poder comer. Pero si me limpias el vidrio, o veo tus malabares, o lo que sea, me voy a sentir en la obligación de darte algo y si no te lo doy me voy a sentir muy mal conmigo. Así que no quiero que me limpies nada y no quiero tener que verte pidiendo. ¿Qué derecho tenés vos a hacerme sentir mal?
- Está bien flaco…no te lo limpio.
- No…¿sabés qué? Ahora lo limpiás.. y te vas a llevar estas monedas. Pero que quede bien limpio, porque tampoco quiero pagar por un mal servicio. Aunque se que después que me vaya voy a terminar puteando por haberte dado algo y porque el vidrio quedó todo lambeteado.
- Pero flaco…ya está la verde.
- No me importa…que toquen bocina…vos limpiás el vidrio… ¿o qué? ¿ahora no querés limpiarlo? ¿mis monedas acaso no valen? Porque yo no se si te diste cuenta pero hay gente pidiendo monedas en todos los semáforos. Si vos no me prestás el servicio, algún otro lo va a hacer. Son como 30 semáforos de casa al trabajo y en todos hay gente pidiendo y ofreciendo algo a cambio. ¿A vos te parece que yo le puedo dar una moneda a todos? Podría darle 50 centésimos a cada uno y así no gastaría tanto, pero tendría que aguantar la cara de culo del que la recibe. Además me parece una falta de respeto darle a alguien 50 centésimos por limpiarme el vidrio, pero aunque lo hiciera, serían 15 pesos a la ida y 15 a la vuelta, por 20 días de trabajo, suponiendo que no salgo de mi casa los sábados y domingos, estaría regalando 600 pesos al mes, que pueden ser los 600 pesos que gasta uno en una sóla salida de joda, o los que gastás vos por mes en la leche de tu hijo. ¿Y quién tiene más derecho a gastarlos? ¿El que los tiene porque los laburó, o el que no los tiene poruqe no tiene laburo? Y de todas formas ¿cuántas veces en un día se puede limpiar un parabrisa? Me lo estarían volviendo a limpiar antes de que se seque la limpiada anterior. Pero ¿sabés qué? Igual no debería darle nada a nadie, aunque después me sienta mal. Porque en realidad ya no me afecta tanto. Ya estoy acostumbrado a que me pida gente de todas las edades y ya me acostumbré a decirles que no tengo nada, sabiendo que tengo un montón de monedas en el bolsillo.
- Ta bien flaco… dejalo así… te va a dar algo…
- No…pero yo quiero que me entiendas. En realidad no tengo nada contra vos ni contra ninguno de los que piden monedas… lo que no quiero es que existan… o sea… no es que no quiera que exista la persona, sino la situación que los lleva a tener que salir a pedir monedas… ¿me entendés?
- ¿Sabés qué pasa flaco? La única forma de terminar con ese problema es terminar con la gente a la que le importa. Salú…
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