sábado, octubre 21, 2006

Crónicas de viaje 18

Llegamos a Napoli y depués del mediodía y nos tomamos el metro hasta una zona llamada Merguellina, (la chica de la pensión de Roma nos había dicho como llegar "línea 2, 4 paradas") en donde se encontraba el hostel. Llegamos al lugar y un veterano de ua farmacia nos indicó como llegar al albergue, que quedaba casi en la cima de una pequeña colina.
Merguellina está en la parte este de Napoli si lo miramos desde el mar, y tienen un puertito deportivo al estilo de el del Buceo en Mvd. En una parte mucho más tranquila de la cidad si se la compara con el centro.
En Napoli no hay demasiado para ver, salvo por una buena caminata por la rambla y otra por el centro que es una mezcla de Paso Molino y la Unión pero a gran escala. Como en el resto de Italia, el tránsito es un caos: bocinas sonado por todos lados, las motos que se atraviezan, etc. Los lugares con algún interés histórico están todos grafiteados y rodeados de mugre.
El segundo día en Napoli fue sin duda el mejor. Nos tomamos el tren circunvesubiano, pasamos por Pompella y luego seguimos a Sorrento.
De Pompella no tengo mucho para decir porque la verdad es que lo vimos sólo desde afuera, a pesar de que rodeamos todo el lugar buscando como colarnos. Lo que sí estuvo bueno fue Sorrento. Se trata de un pueblo sobre el mar, con unos acantilados increibles, un pequeño puerto y unas callesitas repletas de mercadillos. Además, por supuesto, de lo hoteles de 4 y cinco estrellas. La verdad es que se trata de un muy lindo lugar donde se podría pasar tranquilamente unos días descansando, haciendo un poco de playa o leyendo un libro en alguno de los cafés peridos por ahí.
La vuelta a Napoli la hicimos en ferri. Está muy bueno si se quiere tener una vista más amplia de toda la costa y de cada una de las calas de camino a Napoli.

A saber si vienen a Napoli: Lo más pintorezco son las callecitas angostas con construcciones antiguas a los costados con un estilo conventillo, con las cuerdas de ropa que van de un lado a otro con las sábanas y todo tipo de prendas colgadas. Lindo si se quiere hacer un buena foto representativa de la ciudad. Al igual que en Roma hay que recorrer para conseguir buenos precios. El mejor lugar y en el que encontramos más movimiento, fue una especie de kiosco en una placia de Merguellina, que vendía cualquier tipo de bebida por dos mangos, y donde se juntaba un montón de gente. Por último, y quizá lo más importante, en Napoli la milanesa napolitana no existe. Es un invento talvez uruguayo o argentino, pero aqui no existe. De hecho hay gente que sabe que en nuestro país se hace ese tipo de milanesa y les causa mucha gracia. Otra cosa es que la pizza tradicional de Napoli no es esa gruesa y alta tipo pan que pensaba sino es la redonda y finita y se puede comer una muy buena por sólo 5 euros.

Esta noche salimos a Genova y de ahi a la costa francesa. Me parece que el que inventó el interrail jamás pensó que alguien podía tomar tantos trenes en tan poco tiempo.

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