La modernidad aun no lo ha cambiado todo
Quizá alguien ya haya pensado en esto y aunque no sea así, de todas formas no es una observación demasiado profunda.
Hace unos días, cuando iba incómodamente sentado en el 181, rumbo a casa luego de una larga e inútil jornada laboral, me llamó la atención una pareja que venía charlando, sentada en el asiento de atrás.
La charla giraba en torno a los celulares. Estas dos personas se dieron maña para estar durante unos veinte minutos hablando sobre celulares, comparando modelos, prestaciones, el servicio de un proveedor de conexión contra el de otro, etc, etc… En realidad más allá de la angustia que me pudiera provocar el hecho de que dos personas no tuvieran nada más interesante de qué hablar, esto funcionó como una especie de disparador pera el ojo observador. En seguida noté que aproximadamente un 50% del pasaje, estaba inmerso en la pantalla de su celular, escribiendo mensajes, escuchando correo, hablando, jugando, o probando ringtones y contaminando sonoramente mi espacio sin ninguna impunidad. Es verdad que el problema del retroceso en la interacción entre las personas está bastante trillado… solamente diré que me parece bastante sintomático de una sociedad enferma, el hecho de que para decirle algo a quien tengo al lado le mande un mensaje de texto además, por supuesto del problema que significa la perdida del lenguaje gestual, del significado de una mirada, un roce, una postura, al menos mientras las nuevas tecnologías no puedan incluirlos.
Todas estas vueltas fueron en realidad para introducir lo que en realidad pensé en ese momento, sentado en ese 181. La tecnología puede avanzar más y más. Dentro de poco no vamos a conocer el rostro de nuestro mejor amigo, vamos a tener algún aparato que nos haga todo, desde transportarnos hasta limpiarnos el culo. Lo que no ha cambiado desde el principio de la historia es la forma en la que nos relacionamos íntimamente con otra persona… me refiero a la forma de coger, hablando mal y pronto. Si bien se han introducido un sin fin de variantes para esta practica, el “clásico mete saca” (como lo llamara Alex DeLarge) sigue funcionando de la misma forma, más allá de con quién o qué se lo practique. Quizá tenga que ver con que es una practica más instintiva que racional. Instinto reproductivo que le dicen. No se… talvez sea hora de empezar a hacerle más caso a los instintos que a la razón…
1 comentario:
humm, estás escribiendo enojado?
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