Ayer imaginé una persona. Pero no una persona cualquiera. La persona que imaginé no tenía conocimiento de nada, un ignorante en el sentido más amplio de la palabra. No imaginé sólo un iletrado, sino una persona que no tuviera ningún tipo de conocimiento acerca del funcionamiento de las cosas. Esa persona evidentemente no se cuestiona nada. Para él, todo es así simplemente por que es así y no debe haber una razón y una explicación para todo porque de hecho, una explicación no cambia la realidad de las cosas. Todos los objetos que lancemos hacia arriba seguirán siendo atraidos hacia el suelo aunque no sepamos de la existencia de una fuerza que produce ese efecto. Las cosas son aunque no sepamos por qué y eso es lo único que está persona sabe. Luego imaginé a esa persona viviendo día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, con el único objetivo de vivir ese día, esa hora y ese minuto y sin preocuparse por el minuto siguiente o el anterior. Sin preocuparse por nada. Luego, imaginé por un segundo que esta persona era inmensamente feliz, justamente por no preocuparse y no cuestionarse nada, puesto que la infelicidad nace en el momento que nos cuestionamos la realidad que nos ha tocado vivir y en el momento en que nos damos cuenta que estamos inconformes con ella. ¿Y por qué habríamos de estar inconformes con ella? Sencillamente porque siempre comparamos nuestra realidad con una mejor, con un ideal de realidad el cual por supuesto nunca alcanzamos porque esa es la naturaleza de los ideales y además, ser humano significa en cierta medida pretender siempre un poco más de lo que se ha conseguido. Pero volvamos a esta persona imaginaria y a su felicidad, porque sin duda esta persona es feliz, aunque lo irónico de su condición es que al ignorar todo en cuanto a la existencia, también ignora la existencia de la felicidad y la posibilidad de alcanzarla. Por lo tanto, no sabe que es feliz. Quizá esa sea la verdadera naturaleza de la felicidad. Un estado capaz de ser alcanzado sólo a partir de la ignorancia de su existencia. De esta manera, la única forma de ser feliz es siempre a los ojos del otro, pero de un otro que conoce la existencia de esa felcidad y por lo tanto está condenado a no alcanzarla nunca y a ver como un ignorante la ha alcanzado.
Luego de un rato volví a imaginar a esa persona. Exactamente igual, sin saber nada hacerca de nada, con su forma de vivir minuto a minuto, pero esta vez no la imagine feliz sino libre. Sí, libre. Se que podría resultar un tanto contradictorio que una persona así pueda ser libre cuando, según dicen, es el conocimiento el que nos otorga la libertad verdadera. Pero también dicen que el amor nos hace libres y eso sí que es contradictorio. El amor te libera y cuanto más libres nos sentimos más presos estamos, porque si bien ese amor podría liberarte y darte la fuerza necesaria para lograr cualquier cosa, también te ata de forma indisoluble al ser amado, sin la existencia del cual no existiría ese amor, por lo que tampoco existiría esa libertad. Pero la persona que imaginé no sabe nada de libertad ni de amor, ni de sentimientos, porque todos esos sentimientos que dicen estar en el corazón, en definitiva se traducen en palabras que están en la boca y las palabras no son más que palabras, sobretodo cuando están escritas.
Creo que no voy a colgar más nada es este lugar. El motivo es sencillo. Yo, al igual que la mayoría de las personas (aunque no lo admitan) hago algunas cosas con la esperanza de recibir un feedback de los demás. No hablo de comentarios positivos sino una respuesta, sea cual sea, buena o mala, no importa. Es parte de nuestro “ser social” y esa contradicción que significa “ser parte de” y al mismo tiempo diferenciarte del resto. El punto es que al parecer nadie lee (probablemente sea porque no vale la pena) lo que cuelgo aquí (o debería decir casi nadie lo lee, porque alguien de vez en cuando lo lee, cosa que en un contexto más romántico podría hacer que valga la pena seguir colgando cosas, pero no estamos en ese contexto y yo no soy un romántico), por lo que mi conclusión es que sería lo mismo mantenerlo guardado en una carpeta en el escritorio de mi máquina, cosa que por otro lado me resulta más sencilla.
Así que fue un gusto y hasta luego.
4 comentarios:
el amor es lastre
Lo único que puedo decirte es que justamente en esta oportunidad lo lei
Besos y a divertirse
segui escribiendo garza..
Buenos textos, me gustaron, eso ya dice algo: Debes seguir escribiendo y mejorando, hasta el punto que no entienda nada y digas pff pobre tipo..eso da una felicidad profunda, pero corta. :P saludos!
escucha mi musica en el link.
www.myspace.com/vinceoriginal
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