lunes, abril 16, 2007

Cuestion de edad.

Con el pasar de los años la gente se va diferenciando. Van pasando cada vez más de lo general a lo particular. Si lo pensamos bien es una custión bastante lógica. Se trata de nuestra naturaleza. Cuando se es niño o preadolescente, somos todos iguales, o al menos muy parecidos. No tenemos una personalidad muy desarrollada y a todos nos atraen en mayor o menos medida las mismas cosas. Los niños ven girar sus días en torno a las charlas intracendentes, a una pelota y algunos otros juegos, y las niñas la ven girar en torno a… bueno en torno a las cosas que hacen las niñas a esa edad. Al menos así era durante mi infancia; comprendo que hoy las nuevas tecnologías tienden a maximizar el indivudualismo y el aislamiento, incluso en los niños, reduciendo en muchos casos el campo de acción que antes era la cuadra o el barrio, al living del hogar y a la compañía del televisor, computadora o videojuego dependiendo del caso.
Volviendo al tema de los intereses comunes durante la infancia, la realidad es que con el pasar del tiempo, las mismas personas a las que en una época eramos muy apegados y con las que teníamos muchas cosas en común, un buen día pasan a ser casi extraños y en algunos casos llegan a aburrirnos. No es que unos estén en lo correcto y otros no, simplemente se trata de que desarrolamos gustos e intereses diferentes. Llegado ese momento nos encontramos, aunque sea de a ratos, rodeados de personas por las que sentimos un afecto enorme, porque siempre fue así y porque las conocemos desde que tenemos memoria, pero con las que tenemos poco o nada en común.
En todos esos tipos de relaciones existe lo que podríamos llamar un punto de inflexión. Se trata de ese momento en el que uno se da cuenta que los grupos se mantienen unidos básicamente a fuerza de recuerdos de los momentos en los que tenían cosas en común. De alguna forma estos recuerdos son lo único que (salvo alguna actividad presente en común como unas vacaciones colectivas o alguna salida de esas para el anecdotario) mantienen al grupo unido. Cuando todas las charlas empiezan, transcurren o se disparan gracias a un “te acordás de cuando” o un “fue el último año que fuimos todos” o un “los mejores dibujitos sin duda eran los gobots”, eso es síntoma de que ya no se generan nuevas experiencias colectivas y se trata de mantener la interacción a fuerza de experiencias que en su momento quizá no fueron tan trascendentes, pero que hoy en día, con una buena distancia temporal de por medio, tienen la fuerza necesaria para mantener una cierta continuidad en el calendario de reuniones grupales. Por supuesto que esto no es una regla que se cumpla en el cien por ciento de los casos, porque nada que tenga que ver con la forma en como nos relacionamos lo es y porque uno puede encontrar dentro de ese grupo algún otro miembro que se haya diferenciado tomando un camino similar al nuestro, y con quien poder intercambiar opiniones hacerca del trabajo, de tal película o libro o de lo que sea que tengan en común. Pero estas por lo general son excepciones, porque la relación con estos amigos de la infancia está dada desde el principio por cuestiones totalmente asarosas. Dependen del lugar donde vivíamos, la escuela a la que fuimos o los lugares que frecuentábamos (o que nuestros padres nos hacían frecuentar). Es por eso que uno tiende a buscar nuevas relaciones, más compatibles y que en muchos casos entran en conflicto con el viejo grupo, provocando un alejamiento del mismo, muchas veces por una simple cuestión de tiempo. Si esto es bueno o malo, lo dirá alguien que entienda del tema. De todas formas no todo en la vida se divide en bueno a malo. Pero sin duda algo positivo es el hecho de que uno constantemente vaya cambiando de gustos, de intereses, descubriendo cosas nuevas que nos llamen la atención, gente y ambitos nuevos de los que queramos saber un poco más, sea o no que encajen en nuestro perfil. En definitiva, se trata de aprender cosas nuevas todo el tiempo. Al menos por ahora, que aun no llegué a la parte descendente de lo que llaman la curva de la vida. Mi padre siempre dijo algo como que “el pan dulce empieza a gustarte cuando te estás haciendo viejo” no se que condición es consecuencia de cual, si la vejez de que te guste el pan dulce o viceversa, y sin duda es una frase que cobra mucho más sentido si se es panadero, pero creo que ejemplifica bastante bien y de forma bastante simple la idea de que podemos cambiar nuestros intereses y descubrir temas que nos apasiones a cualquier edad.

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