lunes, julio 03, 2006

Crónica de viaje 3



Por si las moscas. Frase extraña si las hay. Me imagino que debe significar algo así como "por si las dudas" o alguna de las variantes conocidas de esa expresión. O quizá esté relacionada con aquella otra que rezaba: "me hubiera gustado ser mosca para haberte visto", frase que no se si es muy conocida pero que mi madre repetía cada vez que le contaba que había hecho algo bien. En realidad más allá de la existencia o no de la expresión, hay que admitir que a todos nos hubiera gustado ser mosca en algún momento para espiar a alguien en alguna situación, pasando totalmente desapercibido. Quien diga que no, miente. En realidad la expresión, que denota el deseo de alguien por saber lo que está haciendo otra persona sin ser notado, en este caso siendo una mosca, es la pregunta de la que la frase citada al principio es la respuesta: "por si las moscas", que sería lo que el sujeto vigilado por la mosca piensa o se dice a si mismo buscando una excusa para no avanzar hacia una situación comprometedora en un lugar dado, que a la única persona que afectaría sería a la que espía es decir, a la mosca. Lo que resultaría en algo así como: "No hago tal o cual cosa porque estaría cometiendo una falta y quizá haya alguien que deseo ser mosca para poder estar viendome en este momento y si yo hago lo que estoy por hacer se me arma terrible quilombo. ¿Y por qué no lo hago? Por si las moscas.
Para ser sincero todo lo que acaban de leer no tiene ninguna relación con el tema que quería abordar salvo, logicamente, por las moscas. Una vez me dijeron que en todas las crónicas de viaje aparece alguna reflexión sobre los perros del lugar visitado. Pues bien, como no he conocido muchos perros aquí y como en este lugar hay muchos gatos, animal al que ya se le han dedicado muchas páginas a lo largo de la historia, esta crónica será la excepción y tratará sobre las moscas.
Cualquier aventurero que se lance a explorar la zona de Puerto Banus, en Marbella, podrá notar que las moscas son las más cargosas del mundo. En realidad no conozco tanto mundo como parar comprobar esta hipótesis, pero para entender de lo que hablo pueden pensar en
algo sumamente cargoso, pesado, molesto, y aun no sabrán de lo que estoy hablando.
Los de humor más facil ya estarán diciendo algo como "bañate sucio" o "las moscas siguen a la mugre", etc, etc, pero les advierto que no se trata de una cuestión de pulcritud. Estos asquerosos insectos pueden transformar el momento más apacible en una interminable agonía aunque lo de interminable no es del todo exacto, porque sí termina en el momento en que te parás y te alejás del lugar donde estás, no para librarse del todo sino para ir a sufrirlas a otro sitio. Me he dadicado a observar a estos inmundos bichos y me he dado cuenta de que no siempre son tan molestos. En ambientes cerrados casi ni se las nota, pero al aire libre son insoportables. En conclusión, el catalizador es el sol. Al parecer, esta variedad de mosca parece disfrutar de los cuerpos calientes. Quizá se nutran de alguna secreción cutanea provocada por la exposición de los cuerpos al sol. La peor parte es que esta plaga no da tregua. De rrepente te encontrás retozando placidamente al sol y se acerca un grupo de tres o cuatro de estos insectos. Al principio se posan tímidamente en elguna de las extremidades, sin moverse demasiado cosa de no llamar la atención. Uno las deja, pensando que se irán y ahí es donde radica el error, porque la mosca toma confianza y empieza a caminar provocando ese molesto cosquilleo que ya todos conocemos. Ahí es cuando comienza la lucha por alejarlas y mientras sacamos a una de la rodilla otra se posa en el pie. Mientras sacamos esta última, otra se posa en el hombro y luego de unos minutos ya pierden totalmente el respeto. La batalla se vuelve sin cuartel y terminan posandose en labios, frente y hasta orejas. Evidentemente su táctica es la de ganar por cansancio y por lo general lo logran, tanto es así que aquí debo poner punto final a esta crónica.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta crónica me hace acordar a un conocido en común que una vez que tomó confianza nos estuvo molestando por más de 10 meses.